Ser un "intelectual orgánico" hoy significa defender el ritmo de la democracia popular venezolana contra las sanciones y las bombas
Opinión.- La publicación in Italia de la antología La casa triste dei cieli (1984-2025), en el catálogo (renovado) de la editorial Anteo y con una nota de Anika Persiani, nos devuelve la parábola completa de un intelectual que ha sabido habitar el tiempo de la responsabilidad sin perder jamás el ritmo de su propio canto interior. Se trata del venezolano Tarek William Saab: el “poeta de la revolución”, como anuncia su página web (https://tarekwilliamsaab.com.ve/) en la que se presentan sus 17 libros, traducidos a varios idiomas, que marcan los diversos momentos de su recorrido literario. Desde las barricadas estudiantiles de los años 70 hasta el despacho del Ministerio Público, la trayectoria de Saab no es solo política, sino una búsqueda ontológica muy personal que funde en un origen inspirador la estética de la Beat Generation con la necesidad férrea de la dignidad del Estado. En un momento en que la agresión externa intenta cortar los lazos más sagrados de la República —llegando hasta el brutal secuestro del Presidente Maduro y de la diputada Cilia Flores, su esposa, el pasado 3 de enero— la voz de Saab se eleva para proteger el alma de un proyecto que el imperialismo querría mudo. Su obra se configura como una antropología del fuego, del romance y del sentimiento humano, donde la revolución se hace prosa necesaria para que la vida pueda seguir siendo poesía. “Me miro en la corteza de un árbol/reconozco mis cicatrices allí fuera/ también dentro,........