Moisés Cárdenas: El largo viaje del río hacia los cielos del tren de Tarek William Saab

Opinión.- La historia de la literatura contemporánea reserva un lugar de privilegio para aquellas obras que logran capturar el espíritu de una época a través del hermetismo, la belleza y la profundidad psíquica. Un tren viaja al cielo de la medianoche, la entrega más reciente y aclamada de Tarek William Saab, se ha consolidado no solo como el fenómeno editorial más rotundo de la FILVEN 2025, siendo el libro más vendido de la feria, sino como la pieza cumbre de un poeta que ha alcanzado la plenitud absoluta de sus facultades creadoras. En este poemario, gestado con una paciencia orfebre entre 2021 y 2025, Saab nos invita a abordar un convoy de símbolos que atraviesan la memoria, el paisaje y el tiempo, configurando una poética que es, a la vez, una revelación esotérica y un testimonio de fe en el poder sagrado de la palabra.


Estamos ante un libro de madurez, un hito donde el misterio y la sobriedad verbal se funden en una atmósfera nocturna y trascendental que consagra definitivamente a su autor como una de las voces fundamentales y más coherentes de la lírica latinoamericana actual.



Lo que más asombra al analizar esta obra en el contexto de su trayectoria es comprobar cómo su voz sigue intacta, preservando esa maestría de gran poeta que ya vislumbrábamos en sus primeros textos, pero ahora decantada por una experiencia vital que le otorga un peso específico


inigualable. El proceso creativo de este libro está envuelto en un aura de fascinante misticismo; el autor, en un ejercicio de introspección casi sacerdotal, escribe durante las horas de la medianoche, convirtiendo el silencio absoluto de la oscuridad en su taller alquímico. Este hecho no es una simple anécdota biográfica; la nocturnidad impregna cada verso, dotando a la obra de un tono hermético y revelador. Escribir cuando el mundo calla permite a Saab sintonizar con los “sonidos de la sombra”, captando frecuencias que solo son audibles para quien posee un oído sensible al desvelo y una disciplina espiritual inquebrantable. La medianoche es el escenario donde el bardo se encuentra con sus visiones más profundas, donde el paisaje exterior se desdibuja para dar paso a un sendero espiritual que busca, con una luz propia, el paraíso perdido de la infancia y la pureza que alguna vez habitó en su Tigre natal.


La metáfora central del tren es, sin duda, uno de los hallazgos más potentes de la lírica actual y merece un análisis detenido sobre lo que el autor intenta transmitir. Para Saab, el impacto de esta imagen va más allá de lo cotidiano; el tren es un organismo vivo, un desplazamiento del alma hacia un cielo que es destino y origen a la vez. No es un viaje con una llegada prometida, sino un movimiento perpetuo que justifica la existencia a través del tránsito mismo. El tren representa la irreversibilidad del tiempo y la persistencia de la memoria. Al elegir el tren, Saab nos habla de un viaje que tiene rieles —un destino fatalista o predeterminado— pero que atraviesa paisajes cambiantes e inciertos. El autor quiere decirnos que la vida es ese tránsito por estaciones de desamparo, donde el “viaje” es más........

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