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Collage Vigésimo Octavo sobre Rómulo Betancourt

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08.09.2020

(Llegó la Dictadura: la Resistencia, el Exilio –V-)

El clima político-electoral escaló una mayor tensión, orlada de gran indignación, después del asesinato de Leonardo Ruiz Pineda el 21 de octubre de 1952. A fines de ese mes, como dando un adelanto de lo que ya se había planeado para realizar después, Laureano Vallenilla Lanz (hijo) sorpresivamente funda la “Agrupación Pro-candidatura presidencial de Marcos Pérez Jiménez”, no obstante que lo que se iba a elegir el 30 de noviembre era a los diputados de la Asamblea Nacional Constituyente.

El partido Unión Republicana Democrática (URD) celebra su mitin de cierre de campaña en el Nuevo Circo de Caracas la noche del 26 de noviembre. En su discurso, el escritor Mario Briceño Iragorry dice que “pese al margen de razón que pudieran tener los patrocinantes de la conducta abstencionista”, los partidos legalizados “estuvieron coincidentes en la necesidad de hacer uso del filo que señalan al civismo las espadas gobernantes, como oportunidad de expresar la voluntad cohibida de las mayorías nacionales” (1).

Luego, habló Jóvito Villalba. El periodista y analista político Manuel Felipe Sierra se refiere a la intervención del líder máximo de ese partido: “Villalba clausura una gigantesca concentración en el Nuevo Circo de Caracas y pide un minuto de silencio a la memoria del líder caído (Leonardo). En su apoteosis taurina, la plaza jamás había sentido un temblor tan furioso de pañuelos blancos” (2). Rómulo Betancourt comenta lo que pasó esa noche en el Nuevo Circo, así: “En una extraordinaria concentración popular realizada por URD en Caracas, en días inmediatamente anteriores al 30 de noviembre, la gente tremaba de dolor y de cólera cuando se propuso un minuto de silencio a la memoria de Leonardo Ruiz Pineda: y muchos millares de pañuelos blancos –el color que tradicionalmente usaba AD para distinguir sus listas electorales- flamearon en la noche tropical, por largo rato, como audaces banderas de desafío”. (3). Por estar presente en una de las gradas del Circo, yo ví y viví la emoción de ese inolvidable momento.

La posición de AD ante la cita electoral del 30 de noviembre de 1952, la había fijado y razonado el CEN del partido en un extenso documento publicado a principios de septiembre de ese año y ratificada por su Secretario General clandestino, Leonardo Ruiz Pineda, en el Prólogo del Libro Negro de la dictadura que circuló a partir del 4 de octubre, donde escribió: “Está en marcha un proceso electoral maquinado por los asesores políticos del régimen, intentona palaciega para convertir al gobierno usurpador en gobierno constitucional… Dispuestos estuvimos, como Partido deseoso de contribuir a la solución del problema político Venezolano, a concurrir al proceso electoral, a sabiendas de que ilegalizados y perseguidos no podíamos actuar con toda la capacidad de nuestra fuerza deliberante… Aún hoy, habría oportunidad........

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