Cancillería: un comunicado que terminó exhibiendo la fragilidad del Estado boliviano |
Bolivia atraviesa, en el plano económico estructural, una estanflación y, en lo coyuntural, una etapa de alta tensión política y social. La preocupación es generalizada, no solo por la existencia de bloqueos, sino porque no aparece, un plan que permita avizorar una luz al final del túnel.
Los bloqueos penosamente han ocasionado muertes y las partes se endilgan recíprocamente la responsabilidad. En ese contexto, la Cancillería emitió un comunicado que en lo esencial, formula una denuncia ante la comunidad internacional, responsabilizando a los bloqueadores por lo ocurrido.
La palabra “denuncia” en el sentido amplio, es el acto de comunicar a una autoridad la existencia de un hecho que podría constituir un delito o infracción, con el propósito de que se investigue y, eventualmente, se sancione a los responsables. Es sinónimo de queja o reclamo.
Sin embargo, en el ámbito de las relaciones internacionales esa lógica no resulta aplicable, ya que no existe una autoridad supranacional jerárquicamente superior a los Estados. Estos son jurídicamente iguales y soberanos, por lo que la investigación por parte de terceros en cuestiones de naturaleza interna, sería una intromisión.
La emisión de comunicados, con un tono quejumbroso, sobre conflictos internos revela la continuidad de una mala práctica heredada de la llamada “diplomacia de los pueblos”. Es de internacionalizar los conflictos domésticos y, entre líneas, transmitir un pedido de auxilio internacional y buscar el respaldo; sin advertir que ello implica una confesión........