23 de marzo: abrir archivos para cerrar ciclos |
Una vez más, conmemoraremos el 23 de marzo, fecha en la que ocurrió la batalla de Calama o combate del Topáter de 1879. Aquel día, 135 voluntarios defendieron el Litoral con una convicción que trascendió el resultado militar. No es únicamente un episodio guerrero; es un símbolo persistente de identidad, dignidad y memoria histórica.
Sin embargo, conmemorar no es repetir consignas. Conmemorar implica recordar solemnemente un hecho histórico, pero también dotar de sentido a ese recuerdo. Y ahí radica el problema.
En las últimas dos décadas, el Día del Mar ha oscilado entre la grandilocuencia retórica y la vaciedad discursiva. Así, durante el gobierno de Evo Morales Ayma, la narrativa estuvo marcada por hipérboles anuncios. El primero, el anuncio de demandar a Chile ante la Corte Internacional de Justicia por el tema marítimo; y el segundo, el caso del Silala. Ambos fueron exhibidos como grandiosos hitos de reivindicación histórica. Sin embargo, sus desenlaces evidenciaron una lección básica que la diplomacia enseña desde sus orígenes: la política exterior no se construye con discursos de plaza pública. Al contrario, se edifica con estrategia, prudencia, reserva y........