Bolivia: Renovación política que nunca llega |
Revisar la historia política de Bolivia produce una sensación incómoda de repetición. Cambian los gobiernos, se renuevan los discursos y se suceden crisis de distinta intensidad, pero el patrón de fondo permanece intacto. La dificultad para generar recambios políticos reales no es una anomalía pasajera ni una simple falta de liderazgos nuevos. Es el resultado de un sistema que ha organizado históricamente el acceso al poder como un privilegio cerrado y no como un proceso abierto y competitivo. Bolivia ha atravesado distintos ciclos políticos, pero no ha logrado modificar su lógica de ejercicio del poder.
Durante gran parte del siglo veinte y lo que va del veintiuno, los partidos funcionaron como organizaciones cerradas. Se podía militar, marchar, sostener campañas y defender siglas, pero las decisiones estratégicas quedaban en manos de pocos nombres ya definidos. El liderazgo tenía propietario. Hoy, con partidos debilitados o reducidos a sellos electorales, podría pensarse que existe mayor apertura. Lo que se observa, sin embargo, es la persistencia de las mismas prácticas, ahora camufladas en agrupaciones ciudadanas sin vida orgánica, sin debate interno y sin proyecto colectivo. Cambiaron las formas, no el fondo.
Esta crisis estructural se expresa en una pobreza alarmante del debate ideológico. Los partidos ya no representan visiones de país sino redes de poder familiar o de amistad que se activan en épocas electorales. Los candidatos se intercambian como piezas reemplazables sin coherencia programática ni continuidad política. La........