Nuestra pasión victimista
Los mitos profundos de Bolivia del siempre actual libro de Guillermo Francovich ayudan a detectar otros, solo en parte heredados de la Revolución Francesa. Por ejemplo, este: el pueblo insurrecto es la forma de construir; es la fuente del progreso social. Eso tiene también que ver con el prurito iluminista de la libertad; en ciertas naciones, mutó en la liberación colectiva o en fulminar el régimen colonial. El núcleo del discurso de la independencia es gráfico: “somos víctimas, nos oprimen, rompemos cadenas”.
Y el cristianismo es la fuente de la compasión por la víctima. El victimismo ha sido una vía de desahogo para este pueblo de memoria agraria, criado en el catolicismo. Su molde es la historia bíblica de judíos vejados por egipcios y romanos. Enrique Dussel ensaya una explicación así, por ejemplo. En esa prédica religiosa mucho después se montó el nacionalismo o la izquierda.
Criada en esas matrices afectivas y prepolíticas, la gente sencilla repele a las élites. Son las premisas de la teología política boliviana. Se trata de sentimientos y prejuicios que forman una........
