Cuarto de siglo y en retroceso
Acaba de completarse el primer cuarto del siglo XXI y el balance general que tendría que hacerse no se anuncia muy alentador.
Han quedado lejos los temores que trajo el tránsito del año 1999 al 2000, no solo por el recuerdo del pánico relativo al fin del mundo vivido durante la llegada del primer milenio, sino por el llamado “efecto Y2K” (abreviatura inglesa de Año Dos Mil) por el que se presumía que las redes computacionales colapsarían al interpretar el cambio de dígito como el año 1901 y se generaría un caos global en todos los servicios conectados.
El cierre de centuria en ese momento mostró que aquella alarma informática y social felizmente había sido infundada. El año 2001, inicio de siglo y de milenio, ya no provocó pavor alguno. Pero hoy, transcurridos veinticinco años de esas dos etapas inauguradas entonces, sí parecen haber bases reales para que surjan nuevos miedos. Un breve, incompleto y sesgado panorama al respecto puede plantear algunas cuestiones sobre las que valdría la pena reflexionar.
Quizá el ámbito del desarrollo tecnológico, en particular en el sector informativo-comunicacional y con la Inteligencia Artificial en medio, sea uno de los pocos que convenga considerar en términos positivos para la consecución de los objetivos dignificadores de la humanidad, pues si es bien aprovechado ofrece la potencialidad necesaria no solo para para ampliar los horizontes del saber, sino para fortalecer las posibilidades de vinculación social, reconocimiento recíproco, comprensión y cooperación.
En ese plano, en lo que va del siglo han sido........
