Bolivia, del “colapso” a la “crisis terminal” |
Separados por algo más de 40 años, dos dramáticos diagnósticos económicos dan la sensación de que Bolivia está atrapada en un círculo vicioso de larga duración.
El 29 de agosto de 1985, para hacer frente a la escalada inflacionaria que el primer gobierno de la democracia recuperada había heredado de las dictaduras militares y cuya irresolución le obligó a acortar un año de su mandato, fue presentada la llamada “Nueva Política Económica” (NPE), expresada en el ya célebre decreto supremo n° 21060.
“Bolivia se nos muere”, afirmó lacónica y crudamente en esa oportunidad el entonces recién electo presidente Víctor Paz Estenssoro, que sucedió a un casi acorralado Hernán Siles Zuazo.
En su discurso de posesión, el 6 de agosto de ese año, Paz Estenssoro había hablado de que el país se enfrentaba a un “desastre de magnitud”, un “inminente riesgo de llegar a la bancarrota” y a “abismales dificultades”.
El concepto clave de la parte considerativa del decreto que establecía la NPE era “colapso nacional”, situación que, en líneas generales, era explicada de la siguiente forma: “(..) los factores hiperinflacionarios, combinados con una profunda recesión económica, han debilitado en forma peligrosa el aparato productivo y provocado en el organismo nacional una grave crisis económica que castiga, particularmente, a las grandes mayorías nacionales, por el conducto de la insuficiencia de las remuneraciones, el desabastecimiento de productos esenciales de consumo masivo, el desempleo, el subempleo y la presencia inusitada de un creciente sector informal o ilegal de la economía”.
Y hace apenas dos semanas, el 17 de diciembre, delante de una nueva circunstancia crítica de la nación, abonada largamente por un esquema gubernamental negligente, autoritario y populista, el gobierno elegido en noviembre pasado aprobó el decreto supremo n° 5503 que........