Picante de lengua en La Casa del Camba

Una amiga cruceña hace unos años (cuando la medicina en Bolivia era solo precaria y todavía no gozaba de tecnología avanzada) me hizo notar que los cruceños o benianos viajaban a Sao Paulo y no a Santiago (como lo hacen algunos paceños) a que los atendieran de males médicos, por un obvio conocimiento del ecosistema regional, más que por una elección según el ranking latinoamericano de los mejores hospitales: en la clínica chilena Las Condes, por ejemplo, los doctores difícilmente entenderían al paciente aquejado con pitaí o chikungunya…

Antes de caer en cuenta de que hasta en las enfermedades este país parece estar dividido en tres estados federales (el altiplánico, el valluno y el amazónico), sufrí una especie de choque cultural que en el fondo me avergonzó. En un viaje al Madidi (que terminó en naufragio, pero esa es otra historia) hicimos una escala en la casa familiar del guardaparques que nos guiaría durante el paseo fluvial, en San Buenaventura. Recuerdo con la cabeza gacha esa mesa de desayuno repleta de alimentos y líquidos para mí extraños: rellenos de tripa, masaco, pan batido y jugos de copoazú, camu-camu y majo. 

Pedro Portugal, a propósito de una exposición reciente de Quya Reyna en........

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