Francia, “la hija mayor de la Iglesia Católica”
La Revolución Francesa es quizás el hito más representativo de la descristianización de Francia (primer reino oficial de fe católica en Europa, allá por el siglo V, de ahí el apodo). Aunque es la Ley de 1905 la que terminó con el concordato napoleónico (firmado por Bonaparte y el papa Pío VII en 1801, que reconocía al catolicismo como la religión de la gran mayoría de los ciudadanos franceses, pero no como la religión oficial del Estado), y prohíbe a la República reconocer o financiar cualquier culto religioso.
A propósito, alguien decía que después de 237 años de ese experimento fallido, era hora de deshacer la locura de la Revolución Antifrancesa: “se hizo la guerra a todo lo que era Francia: su fe, su rey, sus provincias, su lengua, sus oficios, sus parroquias. Y se le llamó progreso”.
El principio de laicismo sigue siendo un pilar fundamental de la Constitución francesa. Y de la sociedad: según el Instituto Nacional de Estudios Demográficos, más de la mitad de los adultos en Francia señala no tener afiliación religiosa alguna; y solo un 8% asiste a misa regularmente.
Pese a ello, y a que Francia es un Estado estrictamente laico, el catolicismo conserva peso en la identidad nacional. Y la sociedad moderna da, de vez en cuando, señales de que el........
