Tarjetas, decisión discriminatoria a las mayorías de la población
La primera reacción al conocer que las tarjetas de crédito y débito volverían a tener uso sin las restricciones que impusieron los bancos que conforman el Sistema Financiero Nacional, fue positiva. El país entero se sentía marginado. Quienes todavía mantenemos depósitos en la Banca estábamos frustrados porque no pudimos recuperar todos nuestros ahorros en dólares, forzados además por el pésimo manejo de la economía y porque el Banco Central de Bolivia obligó a las entidades financieras a entregarle el valor de los depósitos de los ahorristas que se registraban en sus estados financieros.
Después de un análisis cuidadoso nos decepcionamos. Por sentido común, no se entiende porque priorizar más salidas de dinero escaso de la empobrecida economía boliviana, cuando estamos desesperados de recibir dólares para atender las necesidades de nuestros mercados, sabiendo que en su lugar se debería optar por buscar fuentes alternativas de generación de divisas para ir parcialmente recuperando las reservas hoy tan disminuidas. El ministro dice que después de haber analizado los escenarios y el manejo de la política económica que permita volver a la normalidad, se ha tomado la decisión. Pero la decisión sobre las tarjetas es DISCRIMINATORIA A LAS MAYORIAS DE LA POBLACIÓN y solo refleja un parche que vuelve a mostrar la inconsistencia de las decisiones de los actuales gobernantes.
No nos cansaremos desde esta columna de opinión de reflexionar a los conductores del país sobre lo que se debe hacer y cómo se debe ejercer el manejo del estado que requiere de un gobierno corporativo que proyecte y asegure los próximos cinco años y el futuro con decisiones y acciones que den tranquilidad a toda la población y no traicionen a quienes los apoyaron con su voto y mantengan la esperanza viva de tener días mejores; sin embargo, hasta ahora no apreciamos un conductor de la Gestión Gubernamental pues moros y cristianos vemos un Presidente Paz sin norte, sin liderazgo, sin estrategia política, sin modelo económico, a tal extremos que los más críticos afirman que le quedo el puesto muy grande, por ello lo único que hizo hasta ahora es viajar, dar discursos y ofertas de campaña, sin ninguna decisión que muestre una Política de Estado significativa y con ella un verdadero cambio respecto de lo que vivimos por 20 años.
Parece que no entienden, pero el aprobar el uso de tarjetas de crédito y débito para compras en el exterior al tipo de cambio referencial (argumento mentiroso y devaluación encubierta) que en el fondo es el cambio paralelo que se fija en el mercado negro en función a la oferta y demanda de la divisa, solo benefician a 2.7 millones de tarjetas que no sabemos a cuantos ciudadanos nacionales corresponden o a que porcentaje de personas les llegará este reducido beneficio. Recordemos que él 85% de la economía de nuestro país realiza actividades en el mercado informal y no conocemos cuántos, allí ubicados tienen tarjetas; por lo tanto, tampoco sabemos a qué porcentaje de la población de este aglomerado beneficia la decisión gubernamental, obligándonos a suponer o deducir que las grandes mayorías de la población boliviana sienten que se tomó una DECISIÓN QUE LAS DISCRIMINA.
Las tarjetas lo único que harán es pagar afuera, sacar recursos de los bolivianos, de los pocos que utilizan este medio de pago o compra, mientras que las mayorías no tienen opción a este privilegio. Peor aún, con la medida solo benefician a la banca comercial que será el único sector que reciba un tipo de cambio preferencial del mercado paralelo y que ya cobraba altas comisiones por cualquier transacción que hacían en el exterior con sus propios dólares administrados fuera del país, constituyéndose nuevamente en el sector más beneficiado como aconteció en los 20 años del gobierno socialista, con la compra venta de dólares al tipo de cambio oficial, con los depósitos del Banco Central a tasas más altas con el fin de disminuir el circulante y evitar mayor inflación y por su puesto con sus créditos a tasas de interés diferenciadas de más del 12%. Sorprendente, la ASFI acaba de fijar porcentajes de comisiones para las transacciones en el exterior mayores a $us 1000, disposición que deben cumplir los bancos.
Los exportadores no abrieron la boca. Que habrá detrás de todo esto que no conocemos los ciudadanos de a pie y porque se beneficia a la banca y se discrimina a los exportadores y a la mayor parte de la población, buscando un paliativo con la anulación del IT y la devolución del 100% del IVA a los carburantes, pero ahora supeditados a los empresarios cruceños que quieren imponerse y se están beneficiando con la Ley 157 de reconversión de tierras que acaba de promulgar el Presidente desde Santa Cruz y sobre la que la Fundación Tierra, que son los que más conocen sobre los temas del área rural, ha indicado que solo beneficiará a grandes propietarios de tierras y sectores agroindustriales del oriente boliviano y con efecto sobre comunidades indígenas, lo que puede provocar que un nuevo sector se levante en protesta contra el gobierno, porque esta política pública es otra muestra de la discriminación a las grandes mayorías del área rural de nuestro país. En otras palabras, salimos del avasallamiento masista para entrar al de los sectores que bajo la legalidad se beneficiaran de la decisión de Paz Pereira.
En otro orden de cosas, las últimas semanas obtuvimos información filtrada que muestra las pugnas internas y disputas entre los pocos miembros del partido gobernante y la cantidad de aliados y nuevos funcionarios, a tal extremo que la soberbia de un ministro que se cree el único que tiene la razón, que quiere meterse a todo y ordenar a todos, ha generado múltiples tensiones al extremo que muchos consideran que la mejor decisión es renunciar. Qué pena, el poder obnubila, confunde y perjudica. Como podemos apreciar el país vuelve a vivir en suspenso, en incertidumbre y no estamos en guerra solo tenemos un gobierno débil que no sabe cómo encarar la inmensidad de situaciones críticas que se presentan en el diario vivir del Estado Plurinacional de Bolivia.
Por todo lo anterior nos queda preguntarnos ¿Qué pasará mañana cuando tengan que volver a recibir la presión de los trabajadores por el aumento salarial? Dijeron que no es posible, pero nada se les puede creer y cuidado que vuelvan a perder en la pulseta como lo hicieron en situación de promulgar el primer decreto 5503. Entre tanto, les seguimos insinuando que tengan la valentía de ajustar el tipo de cambio oficial al valor que les permita crear un incentivo a los tenedores de dólares y a los exportadores que legal o bajo cualquier otra vía que utilicen para sacar sus productos, generarán divisas que las entregarán al país participando en el mercado. Si para ajustar el tipo de cambio se argumenta que no se tiene reservas internacionales netas de respaldo (RIN) es porque no han decidido sobre nada que ayude a resolver el problema de fondo y porque no han generado un incentivo real para los exportadores ni para la inversión privada que es otra fuente para mejorar la economía, la producción, el empleo, el ingreso de recursos y otros que provienen del efecto multiplicador. Lo cierto es que tampoco resolvieron el tema de las reformas a la Constitución, la seguridad jurídica y el sistema judicial en general, surgiendo ahora la nueva crisis en el sistema de salud pública.
Paz manifestó que Bolivia está dividida y se necesita reconstruirla y devolverle la dignidad al pueblo boliviano. Hasta ahora se ha atendido muy poco, no se ve el renacer de Bolivia con hecho concretos y solo con discursos. Gobernantes recuerden, no tenemos más tiempo. Paz también dijo “Necesitamos gobernar con responsabilidad” Hágalo, no se olviden que está vigente la Ley 1178 de Administración y Control Gubernamental y que el juez más drástico e implacables es el PUEBLO BOLIVIANO.
El autor es administrador de empresas–director IICCA y docente Emérito UMSA
