Presupuesto de la miseria

Los procesos de generación de dinero en las economías emergen de los recursos naturales, de la producción con agregación de valor, de las inversiones de capital o de la combinación de estas con recursos obtenidos de créditos privados o públicos, los que deben ser utilizados dentro de un proceso de gestión empresarial orientado al logro de resultados sostenibles que contribuyan al desarrollo y a la mejora de las condiciones, así como a la calidad de vida de los ciudadanos.

Esta explicación conceptual, nos obliga a mirar con atención lo que hasta ahora no pasa en nuestro país a casi cinco meses de gobierno, pues el equipo técnico que un candidato entregó para conducir el Estado, hasta ahora sigue aplazado en la administración de la economía, de los hidrocarburos, de la estrategia política, de la educación, de la salud, de la seguridad jurídica y de otros temas; que insisto, reflejan la falta de un “Plan de Gobierno” y muestran una permanente improvisación. 

Una muestra específica de la improvisación, la falta de coherencia y consistencia sobre lo que se quiere hacer en el país, es la demora en la preparación y presentación a la Asamblea Legislativa del “Presupuesto General del Estado 2026” prevista para marzo y ahora postergada para abril 2026. Con carácter previo, recordemos que hasta ahora no se resolvieron los dos problemas más críticos; la escasez de dólares y el tipo de cambio fijo por más de 14 años (noviembre de 2011) que es un desincentivo a transacciones en moneda extranjera. El segundo los combustibles por precio y calidad que después del paro, bloqueo y acuerdo, no resolvieron el problema de fondo porque no se garantiza la calidad del combustible con más inspecciones. Ahora surgió un tercero, la generación de energía qué si no encuentran alternativas para su provisión, porque el gas se termina y no hemos previsto alternativas para producirla, nos veremos envueltos en una nueva gran crisis en todo el país y para toda la población. 

 Consideremos otras explicaciones conceptuales. “La Planificación es el proceso por el cual los órganos directivos de la empresa diseñan permanentemente el futuro deseable y seleccionan las formas de hacerlo factible. Es un esquema global, aplicado sobre la base del enfoque sistémico. …el planeamiento ejerce una influencia central en el proceso decisorio estratégico de las organizaciones; a la vez, los presupuestos constituyen el medio de acción que da forma en términos económicos a las decisiones contenidas en planes, programas y proyectos.” (Lapolve A., Capasso C., Smolje A. La Gestión Presupuestaria. Pág. 3)

En la economía y las finanzas de los países al igual que en las empresas, es vital tener una estructura de ingresos y egresos clasificados por sectores, donde se identifique la cantidad de recursos necesarios para el desarrollo de las actividades considerando los objetivos definidos que se quiere lograr para atender necesidades de la población, crecimiento de la economía y para que el país mejore las condiciones de vida de la población. Para conseguir esto de manera técnica y cumplir con la generación de información y demostrar la transparencia con la que se opera, es imprescindible utilizar los instrumentos que deben acompañar a una gestión gerencial; es decir contar con un presupuesto que se sustente y sostenga en un conjunto de objetivos que se definen orientados hacia su logro en el largo plazo, donde se incluyan los principales propósitos de la organización o del estado, para poderlos ver reflejados en un “Plan de gestión” concordante con un Plan Estratégico y sus respectivos presupuestos.

El Plan Estratégico de cualquier empresa u organización es de largo plazo; por tanto, se convierte en guía para la actuación y toma de decisiones de las empresas. En este plan destacan la misión o propósito que se busca alcanzar, la que se complementa con la visión de cómo quiere ser vista en el futuro. Ambas se complementan con la definición de objetivos medibles y la formulación de estrategias que se acompañan con políticas para temas o áreas específicas y con objetivos cuantificables de gestión, identificándose a continuación los recursos necesarios para ejecutar todo el plan, priorizando el de corto plazo. Para el sector público estos dos instrumentos de corto plazo son el POA (Programa Operativo Anual) y el Presupuesto de Gestión. 

Corresponde aclarar que en el Estado se debe cumplir con la formulación de cada uno de los componentes que forman parte del plan y su correspondiente presupuesto, por ello, es ahí donde nos surge la duda pues no conocemos nada de lo que propone el Gobierno, de lo definido y formulado por los miembros del equipo a cargo de preparar estos instrumentos de gestión pública. De lo que si estamos seguros es que no tienen una estrategia política y se aplazaron en la generación de recursos frescos que no sean créditos y que no han resuelto la disminución de gastos en sueldos de funcionarios públicos, gastos innecesarios de cada entidad y tampoco saben que repartirán a los ganadores de las subnacionales. Por todo ello, por mucho más que no conocemos y porque no entendemos hacia donde conducen el país los actuales gobernantes, se puede afirmar que solo les queda hacer aprobar un PRESUPUESTO DE LA MISERIA, miseria en la que nos dejaron los anteriores gobernantes y en la que están profundizando Paz y sus ineficientes colaboradores. 

 Dice el refrán popular “a llorar al rio” y eso es lo que les queda a los ministros después de haber fracasado en su primer intento con el DS. 5503 y ahora con la presión del autotransporte paceño por el tema de la pésima calidad de los combustibles. Cuando se tiene que actuar bajo presión y no se toman las previsiones necesarias para evitar los conflictos, lo único que se aprecia es alta confusión en los tomadores de decisiones y esperemos que tengan todas las definiciones para incluirlas como bases en las modificaciones del presupuesto 2026.

Recordemos que para registrar los ingresos se debería contar con la generación de divisas que habitualmente proviene de exportaciones tradicionales, hoy no trascienden, tampoco son visibles en otros sectores o productos, debido a que el tipo de cambio continúa en 6,86 para la compra y a nadie le interesa seguir entregando dólares a este precio. 

No es fácil entender y menos explicar lo acontecido con la compra de gasolina y según noticias también de diésel de mala calidad, cuando para evitar mayor subvención y déficit fiscal se incrementan los precios y la población entiende y acepta. Pero gastan y nos dan pésima calidad sin ninguna explicación convincente y siguen abriendo huecos que los obligan a conseguir fondos para indemnizar por los daños causados, cuando sabemos de la miseria (falta de dinero) de nuestro Estado Plurinacional

Entre tanto que recursos se repartirán a las gobernaciones y municipios para cumplir con la oferta 50/50 si no hemos sido capaces de generar un solo recurso adicional que deje ver ¿si existe alguna política pública real para promover y mostrar algún incentivo a productores e inversionistas? Entendamos, el Ejecutivo no tiene nada claro y solo podrá enviar el reformulado de un PRESUPUESTO DE LA MISERIA que hoy administran en el país sin ningún cambio de actitud ni decisiones de excepción. Por ello seguramente volveremos a la calificación CCC- como país y con las correspondientes implicancias negativas para posibles nuevas oportunidades, inversiones internacionales o riesgos de los propios empresarios nacionales.

El autor es administrador de empresas – Director IICCA y docente Emérito UMSA 


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