Carnavales de la familia Tribilín |
La extensa familia Tribilín quedó en la ruina. Durante muchos años tenía un negocio rentable: fabricaba y vendía lápices con minas de colores. Con los años, fabricaron también cuadernos de espiral, papeles de regalo y otros artículos de papelería para colegios. Cuando los padres, ya mayores, decidieron retirarse, uno de los hermanos mayores se hizo cargo del negocio, sin seguir el camino que la familia había mantenido durante tantos años.
El hermano resultó un pésimo administrador y puso el negocio familiar en bancarrota. Dilapidó los ahorros de la familia en banalidades, malgastó el patrimonio en excentricidades, viajes injustificados, inversiones no rentables. Además, apostaba en un casino lo poco que iba quedando. Fundó otras empresas que quebraron en pocos años porque no hizo estudios de mercado, tenía demasiados empleados amigos de sus amigos, y porque fueron producto de su capricho y su megalomanía incurable. Impuso autoritariamente su criterio, asociándose a personas sin escrúpulos a quienes confió la administración de esas empresas.
En el último extremo de la bancarrota, cuando ya no había dinero para sostener a la familia y cuando los prestamistas exigían la devolución de las deudas (con altos intereses), el hermano vendió las joyas de la abuela que hasta entonces habían servido de garantía. De esa manera dejó a la familia no solamente en la pobreza sino también en la vergüenza y el oprobio. El........