Desfiles, fronteras, y el mar
Es posible que los desfiles escolares tengan algún sentido en la patria ancha y ajena, pienso en los pueblitos perdidos del chaco, o del altiplano, y me imagino que si a esas vidas monótonas se les quita una actividad comunitaria de esa índole, se hace la vida más triste, y si señores, el tema es que los desfiles son ante todo una distracción, porque el espíritu cívico, el amor por el terruño,y cosas más importantes como la honestidad, no se aprenden marchando.
Pero la macabra celebración del 23 de Marzo, tiene un aspecto aún más pernicioso, no solo es una perdida de tiempo en torno al desfile y los ensayos previos, sino que es un proceso lento pero seguro de marcar en los niños el victimísmo que tanto daño nos hace, y el odio, o rechazo a Chile, que como cualquier odio, solo nos hace más mezquinos, nos hace peores.
No crea estimado lector que estoy argumentando a favor de olvidar la historia, eso por supuesto que no,........
