Maestras al límite
Como maestra interina llena de vocación, ilusión y entrega, empiezo a sentir el peso de un sistema que lentamente carcome y desgasta. Escribo desde el agotamiento emocional y físico que últimamente a tantas maestras nos caracteriza.
Las aulas de nuestros colegios han cambiado mucho en estos últimos años. Nos encontramos con situaciones emocionales, sociales y personales cada vez más complejas, sin que ello siempre esté acompañado de los recursos necesarios para atender de manera adecuada. Durante nuestra jornada laboral pasamos de ser maestras a ser psicólogas infantiles y familiares, mediadoras, apaciguadoras, trabajadoras sociales y, en muchas ocasiones, la única referencia estable para muchos de nuestros alumnos y alumnas. Por supuesto, todo ello en condiciones que rara vez nos permite ejercer........
