Sobre la manifestación del SMN y Comna
Escribo este texto porque veo –atónito– que el Colegio Oficial de Médicos de Navarra apoya –y comparte pancarta– para la manifestación del Sindicato Médico de Navarra del miércoles 29 de abril. Imagino que también todas sus reivindicaciones, aunque el Colegio, el sindicato y yo mismo sabemos que algunas de ellas son imposibles de conseguir en este momento.
Me resulta indignante que el Colegio, que debería representar a todos los colegiados, se sume, sin haber hecho ninguna consulta a los colegiados al respecto, a la política de un sindicato –tal y como como sucedía con aquellas viejas correas de transmisión– olvidando que no todos los colegiados están de acuerdo ni con ese sindicato ni con sus reivindicaciones ni con las formas utilizadas para conseguirlas. ¡Con el papel tan importante que podría tener el Colegio haciendo de mediador entre ese sindicato, la ciudadanía y el Gobierno! Sí, lamento mucho ese posicionamiento colegial.
Todos sabemos que el plan de acción para conseguir algunos de los objetivos de esta movilización sindical (las sucesivas huelgas, las negativas a hacer horas extra, las cartas, etcétera) forma parte de las decisiones tomadas por el comité estatal de huelga –esto es, no han surgido aquí– por lo que los insultos y acusaciones vertidas aquí contra el consejero, que también es profesional de la medicina y colegiado, haciéndole responsable de todos los fallos del sistema de salud, son también inaceptables.
Me gustaría aclarar algo que al parecer algunos compañeros de profesión desconocen (o quizás lo saben y han hecho como que no): el contenido de todas las auditorías solicitadas por un gobierno es público, y cualquier persona tiene libre acceso a dicho contenido. Acusar a alguien sin tener pruebas, como han hecho con el consejero, de haber filtrado datos de una auditoría, no es de recibo. Para acusar hay que tener datos. Como para diagnosticar una enfermedad o cualquier otro problema.
No quiero terminar sin dar las gracias a todos mis compañeros de profesión por la labor tan estupenda que siguen realizando en la atención a la salud. Y, efectivamente, sin profesionales dedicados, sin médicos comprometidos, todo, toda la sociedad se va al garete. Y en esa misma línea, quiero también agradecer al consejero su trabajo, porque sin un consejero comprometido con todos y todas, profesionales y ciudadanos, todo, toda la sociedad se va al garete.
Por último, solicito humildemente que todas las partes hagan un esfuerzo por el diálogo, confrontando ideas para encontrar soluciones a los problemas resolubles, porque los irresolubles, ¡ay!, esos no las tienen. Un diálogo al que nunca se debe renunciar, y que debería estar abierto a los profesionales (sindicados y no sindicados), la ciudadanía y el Gobierno. Nos va mucho en ello.
El autor es médico jubilado
