Juego de expectativas |
La Guerra de Irán arroja ya un primer saldo negativo para Washington, pues el presidente Trump nos aseguraba que sería una campaña relámpago que acabaría con la amenaza nuclear iraní y devolvería rápidamente Estados Unidos a los miles de soldados desplegados junto a Irán, así como a los barcos y aviones allí situados.
Sin embargo, han pasado cuatro meses y los soldados siguen en el mismo lugar, el Estrecho de Ormuz sigue tan cerrado que tan solo lo cruzan un puñado de barcos y el Irán parece capaz de resistir todas las estrecheces causadas por la guerra, las muertes y los graves riesgos que la contienda acarrea para su industria petrolera, vital para el país.
Y es que las relativas victorias norteamericanas han conseguido infligir daños materiales y pérdidas de vidas, pero no han cambiado la perspectiva iraní, que sigue manteniendo su optimismo a pesar de todos los reveses.
Porque los líderes de Teherán se dejan guiar por el calendario electoral norteamericano y saben, como todos los demás observadores internacionales, que Estados Unidos celebrará........