Donde nadie se queda fuera

Llevo muchos años viviendo en Estella, lejos de Marruecos, pero sin perder nunca el vínculo con mis raíces. Con el tiempo, esta ciudad también se ha convertido en mi casa, el lugar donde crecen mis hijas entre dos orillas que forman parte de lo que somos. Y fue aquí donde tuve que decidir dónde empezarían su camino en la escuela.

En ese momento buscaba algo más que un centro educativo. Quería un lugar donde mis hijas pudieran crecer como personas, sentirse acogidas y formar parte de una comunidad. También tenía claro que era importante que se integraran en el entorno en el que viven, y para eso la inmersión........

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