Destrucción creativa
EL triunfo electoral de la AfD (Alternativa por Alemania) en la Alta Sajonia alemana y la configuración de un nuevo gobierno apoyado por un partido “de izquierda radical”, con una abstención que posibilite gobernar al ganador de las elecciones, supone un relevante cambio, a la vez que alerta para la reflexión, en la política internacional (y, especialmente, europea). Reflexión que transciende de un lugar y hecho concreto, en el marco de un contexto y comportamiento, modelos, sistemas de valores, observables en diferentes espacios y sociedades a lo largo del mundo.
Si bien una primera consideración, nada desdeñable, es la comprobación del cambio de apoyo mayoritario de una sociedad que a lo largo de décadas ha apostado por partidos e ideas políticas superadoras de trágicas guerras y destrucción económica y social de sus países, cuestionando sus políticas actuales, sus modelos de gobernanza y el reclamo exigente de soluciones a todo tipo de “problemas” o eventos alejados de sus formas de vida de los últimos años. El voto electoral ha significado, además, una ruptura clara con conceptos, organizaciones y aparentes ideologías asociables a capas sociales determinadas. La “clase trabajadora” no parece monolítica en torno a etiquetas “antes presentadas y calificadas como de izquierda, progresista o social” y parece reclamar una mayor atención y prioridad en las políticas de solución a sus demandas y no encuentra soluciones en las ofertas de quienes hasta hoy les motivaban y representaban. Redefine un nuevo espacio de jugadores. Y, por supuesto, la estrategia nunca debidamente diseñada, articulada y menos compartida del llamado “cordón sanitario”, ejercido por quienes creyeron que la mejor manera de evitar estas ideas y discursos era prescindir de su confrontación y/o participación en el terreno democrático e institucional “fortalecido, consolidado” y alejado de aquellos que carecían de alternativas realistas y significativas. Da la impresión de haber jugado a favor de “los excluidos” de las responsabilidades y centros de decisión y de la política-institucional, desoyendo el resultado de las urnas, desatendiendo el orden democrático que no nos gustaba, a la vez que no parecían molestar otros movimientos extremos con los que parecía convivir bajo su presión, generalmente, minoritaria, excesivamente revalorizada por el efecto mediático, creando espacios artificiales que, finalmente, no han contado con el apoyo mayoritario en las respectivas sociedades.
¿Por qué surgen y proliferan estos liderazgos y resultados que parecerían inimaginables en “un orden establecido”, en tiempos de máxima........
