Complicidad sin amistad |
No sé si fue Séneca, Voltaire o Nietzsche quien dijo que la política es “complicidad sin amistad” pero parece que Andueza la ha hecho suya. El hecho de no repetir la fórmula de Idoia Mendia de ser secretaria general del PSE y vicelehendakari con Urkullu nos anunciaba sus manos libres para marcar el terreno, más allá de la acción de sus consejeros. Lo hizo Antonio Basagoiti con el gobierno de López que acabó cuando el inconsistente líder del PP “vascongado” le comparó al entonces lehendakari con Homer Simpson. Cosas que pasan cuando no se tienen las ideas claras, respeto a una situación, desconocimiento de cómo y a quien hay que disparar y un cierto espíritu acomplejado y gamberro más dado a la pirotecnia verbal que a la construcción de iniciativas armónicas y equilibradas. Este hombre, no va a ser leal a un proyecto de convivencia discrepando civilizadamente. No hay posible correspondencia ejercitando un juego limpio con alguien que juega sucio.
He de decir que en éste absurdo chispazo lo que más me ha llamado la atención ha sido la pérdida de papeles de Mikel Torres, la declaración de Andueza diciendo que “a la amenaza de la derecha y de la ultraderecha se suma una amenaza más, una amenaza a los derechos de los trabajadores por parte del PNV y de EH Bildu, que quieren imponer a través de estas proposiciones de ley de Empleo Público una mayor exigencia de euskera en la administración pública”. Terrible. García Damborenea no lo hubiera dicho mejor.
Se cumplen estos días tres décadas de un hecho singular. Algo que parecía imposible, un pacto PNV-PP en 1996 que se logró fraguar gracias al deterioro de un PSOE en el fin del mandato de Felipe González. Escándalos como los del GAL, BOE, Mariano Rubio, Roldán, financiación ilegal…, amargaron una campaña en la que ganó Aznar con 156 diputados, a veinte de la mayoría suficiente para su investidura. A esto se le sumó el desistimiento que tenía González para seguir en la Moncloa tras 14 años de gobierno. Podía haber repetido con apoyo de IU, CiU y PNV, como pretendían Guerra, Benegas y el núcleo duro del guerrismo. ”Desde el gobierno se enfrenta uno con mayor comodidad a los juicos que nos vienen” nos dijeron en el Andra Mari de Galdakao. Pero Aznar con Rato, la noche electoral, yendo a Génova 13 al balcón de mecanotubo de la sede del PP, habían oído a Arzalluz su comentario desde Sabin Etxea, “tiene que intentar formar gobierno quien ha ganado las elecciones”. Sorprendidos, se miraron en el coche y del grito guerrero de “Pujol, enano, habla castellano” pasaron a loar la visión de estado de CiU y PNV.
No era fácil negociar con aquel PP que venía de una campaña electoral durísima, doberman incluido, pero a Xabier Arzalluz lo que le preocupaba era que ETA finalizara de una vez. La experiencia con el PSOE........