¿Cambio de régimen? |
Hace ya dos semanas y media que Trump ha atacado Irán. Desde entonces redoblo mi atención a aquellos medios de comunicación norteamericanos que suelen analizar la actualidad con cierta profundidad. Pero incluso éstos se ven boquiabiertos y estupefactos: no hay nada muy racional que analizar.
El 24 de febrero de 2022, Putin, el colega de Trump, invade Ucrania con cientos de carros de combate con el objetivo de llegar lo antes posible a Kiev. Quiere restaurar el imperio soviético, recordando la invasión de Checoslovaquia en 1968 y la intervención soviética en Hungría en 1956. Quería de esta forma que el gobierno de Zelenski se rindiera o huyera hacia Polonia, pudiendo así instaurar un gobierno en Ucrania a su imagen y semejanza. Es obvio que no tuvo éxito y ha arrojado a su propio país a una situación en la que empieza a tener debilidades internas por el hastío de una guerra que ya dura más de lo que duró la “Gran Guerra Patria”, posterior al pacto Molotov-Ribbentrop firmado bajo los auspicios de Hitler y Stalin.
El 3 de enero de este año –parece que fue hace ya mucho por la velocidad en que se suceden los acontecimientos– Trump ataca a Venezuela y secuestra a Nicolás Maduro, poniéndolo a disposición de un tribunal en Nueva York. Para desazón tanto de muchos de los que apoyaban al régimen de Maduro –corrupto hasta la médula– y que quedaron prácticamente callados y desarmados de argumentos, y para desesperación de la oposición, Trump cede la presidencia de Venezuela a la vicepresidenta Delcy Rodríguez, proclive a los intereses petroleros estadounidenses. Con ello acaso pensaba enseñarle a Putin cómo se hacen las cosas, no como en Ucrania.
Espoleado por su “éxito” en Venezuela, el 28 de febrero de 2026, Trump ataca a Irán. Son varias las especulaciones sobre sus motivos para ello. Una de ellas es que Israel y el potente lobby........