El cuento del cisne y el patito feo
Seguro que muchos recordaréis el popular relato de Hans Christian Andersen, que nos cuenta la historia de un patito rechazado por su apariencia, y que, finalmente, acaba por descubrir su belleza al convertirse en cisne. Pero antes deberá padecer el desprecio y el rechazo de sus propios hermanos. Este es un relato que he evocado en muchas ocasiones a lo largo de mi vida, cuando me he topado con situaciones que podían encontrar encaje en el mismo. Y en referencia al fútbol, son numerosas las historias con notables semejanzas que hemos conocido a las largo del tiempo. La más reciente que yo recuerdo, es la de un futbolista de la Real Sociedad, Robin Le Normand.
Sus comienzos en el club donostiarra no fueron sencillos, más bien al contrario. Eran pocos los que, al verlo jugar, podían aventurar los derroteros por los que finalmente transcurriría la carrera de este futbolista procedente de la Bretaña francesa. “¡Qué pato tan grande! ¡Y qué plumas más oscuras tiene! Uf, qué feo es, decían las otra patas mirando al patito”. Robin era grande, pero no era bonito jugando al fútbol. Su futuro no parecía especialmente halagüeño…hasta que un día, pasado el tiempo, mirando su reflejo en el agua, se quedó asombrado: él no era un patito feo, sino un apuesto cisne.
Robin encarna a la perfección el protagonista del cuento de Andersen. Pero el cuento no siempre se narra de la misma manera, y en la propia Real Sociedad estamos asistiendo , desde hace algunos meses, al alumbramiento de otro maravilloso cisne, que nada con gracia y donaire en el estanque de Zubieta. Claro está, se trata de Jon Martín. El resultado de las dos narraciones es el mismo: la Real, antes con Robin, y ahora con Jon, ha contado en sus filas con la presencia de dos extraordinarios centrales. Pero la narración ha sido radicalmente opuesta. Así, mientras Robin padeció el proceso de transformación de patito en cisne, Jon ya nació cisne. Desde un principio, todos advirtieron sus cualidades y su enorme potencial, y no se equivocaban. ¡Y, lo bonito de los cuentos es que, normalmente, acaban bien!
Europa, a precio de chollo
Y no será porque la actual coyuntura económica a nivel mundial apunte precisamente en esa dirección; más bien al contrario, con las economías al borde del colapso, el fantasma de la inflación llamando insistentemente a la puerta, y una enorme incertidumbre como denominador común.Pero no es por ahí por donde quiero atacar. Y es que, hablando ya de fútbol, y más concretamente en LaLiga, sellar un pasaporte europeo es una realidad cada día más barata. Qué lejos quedan ya aquellos días en los que, para hacer turismo europeo, tenías que ganar la Liga, la Copa, o quedar entre las posiciones segunda y cuarta, en función de las distintas combinaciones de cada año. Por aquel entonces, participar en los torneo continentales era un privilegio al alcance sólo de los mejores..Hoy la fotografía es bien distinta: se habla ya de que, en el mejor de los casos, ¡hasta el sexto clasificado de la Liga podría acceder a la Champions! Pero, ¿qué Liga de Campeones es ésa? Está claro que la amenaza real de la creación de una Superliga europea, ha obligado a la UEFA a reaccionar, intentando involucrar a todos en su cruzada, pero devaluando el producto sustancialmente.
Da un poco de pena contemplar al filial de la Real Sociedad, que viene compitiendo más que dignamente en una categoría profesional como la Segunda División, inmerso desde hace unas semanas en una inercia negativa – ya encadena cuatro derrotas de forma consecutiva-, después de haber sorprendido a todos con sus prestaciones anteriores. Este Sanse de Ansotegi no merece tanto castigo. Queremos al filial en Segunda.
Un Alavés poco digestivo
El del próximo sábado será el tercer enfrentamiento de esta temporada de la Real Sociedad con el Alavés. En LaLiga, tras un partido muy pobre, la Real hincó la rodilla, y luego, en Copa, en otro paupérrimo partido de la Real, Remiro detiene un penalti (habría sido el 3-1), y en cinco minutos de inspiración, le dio la vuelta a la eliminatoria. Denominador común en ambos casos: la Real fue inferior. ¿A la tercera va la vencida?
