'La Vida en Directo'

Aprovechando el paréntesis del día de reflexión, de ayer, y de la jornada electoral, de hoy, no les voy a hablar de las elecciones a la presidencia del FC Barcelona, a la que aspiran, Joan Laporta, como presidente saliente, y Víctor Font, el por segunda vez aspirante, que se han medido en una intensa campaña, llena de descalificaciones, que han tenido su punto más álgido durante los dos debates cara a cara que se han programado. Así pues, hoy me permitirán que les hable de mi libro, o mejor dicho de nuestro libro, porque ha sido escrito a cuatro manos, con la inestimable colaboración de Víctor Lavagnini, capaz de ordenar mi casi inagotable memoria. ’La Vida en Directe’, editado en catalán por Columna, es el relato de cincuenta años de profesión de periodismo deportivo a plena dedicación, con un claro objetivo: Dar la máxima visibilidad a la enfermedad del Parkinson, que me fue diagnosticada hace una década y contra la que lucho por combatirla cada día, con el convencimiento de que “este partido lo vamos a ganar”.

 Porque como dice mi amigo Josep Ramon Correal: “No moriremos de Parkinson, pero si lo haremos con el Parkinson”, si algún descubrimiento científico no es capaz de ponerle remedio durante los próximos años, tal como me advierte mi neurólogo de cabecera, Oriol de Fabregues. 

En una abarrotada sala de actos de la Casa del Llibre de la Rambla Catalunya de Barcelona tuvo lugar la puesta de largo del libro, dirigida magistralmente por mi entrañable amigo Albert Montagut. En la presentación sentí el cariño de sus asistentes: familia, amigos, compañeros de profesión y una nutrida representación de leyendas del deporte, con los que he confraternizado durante este medio siglo de carrera profesional, donde tuve el privilegio de contar con las enseñanzas de tres MAESTROS en mayúsculas como Álex Botines, Fernando Borderías y Quim Regàs. De ellos llegué a aprender lo que no se explica en ningún máster de las más reputadas universidades. A la cita no faltaron personajes que me abrieron los brazos de la amistad incondicional como Koeman y Bakero, estandartes del Dream Team. Epi, De la Cruz, Solozabal, Jiménez o Ferran Martínez, representando al mejor Barça de baloncesto de la historia. Villacampa, más Rafa y Tomàs Jofresa, que convirtieron al Joventut en el primer equipo catalán capaz de ganar la Euroliga, Luis Moya, el carismático copiloto de Carlos Sainz en sus dos campeonatos del mundo de rallies. Así como grandes mitos de la comunicación como Puyal, Basté, Clapés, Albert Om. Como también Santi Nolla, el estimado director de Mundo Deportivo, o el ex Tricicle Carles Sans y el grueso de las redacciones de deportes de Catalunya Ràdio y TV3, con las que coincidí a trabajar. Así hasta ’la chica de Wembley’, la persona con la que me abrace para celebrar el mítico gol de Koeman aquel 20 de mayo de 1992, con la que me volví a reencontrar treinta cuatro años después, gracias a la magia todavía viva de la radio y al equipo del ’Món a RAC 1’, líder indiscutible de audiencia en Catalunya. 

En definitiva, fue “Un gran día, imposible de recuperar, un ejemplar único, no lo dejes escapar”, como canta Joan Manuel Serrat, baja de última hora por culpa de un inoportuno catarro que lo dejó fuera de combate. Pero su música no pudo faltar, como la banda sonora que es de mi vida. Y el “aquellas pequeñas cosas” sonó para abrir un acto repleto de emociones, que no podré olvidar


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