Se busca

A seis jornadas del final, el Madrid purga los pecados de toda la temporada, larguísima en su caso. No se le ve convencido de dar la vuelta a lo que es un hecho consumado: que el Barça tiene la Liga en el bote y que sólo el Barça puede perderlo. Y no parece. De ahí el insípido encuentro con el Alavés, sobre todo a raíz del 2-0, cuando se dejó ir, cuando se abandonó como el náufrago a su suerte, ya echada, y encajó el gol de Toni Martínez para dar respuesta a los de Mbappé y Vinicius, quienes no pidieron perdón por marcar sino por la eliminación en Champions. Peor lo pasó Camavinga, más silbado que la pareja estelar.

Mbappé y Vinicius se buscan en el campo como si no hubiera otras alternativas y para quitar la razón a quienes denuncian su egoísmo: defiende tú que a mí me da la risa. Ni es bueno para el Madrid que el dúo se ignore ni que empalague con el postureo. Entregar la pelota al compañero mejor colocado es preceptivo, y tan malo es ignorar esa máxima como insistir una y otra vez en pasar el balón al “colegui”. Mientras tanto, toca soportar el viacrucis de los seis partidos restantes y acertar con la tecla de los cambios. Por eso se busca entrenador. Arbeloa, interino desde el día en que se hizo cargo del equipo, luchó por salir triunfante de la aventura, que empezó mal, con la eliminación de Copa en Albacete y a partir de ahí, cuesta abajo en la rodada. Ni Champions ni Liga. Y el Madrid no perdona ni a los madridistas de corazón y de carné, como Álvaro. Por eso se busca entrenador contrastado, exigente, campeón y capaz de arreglar la frágil relación entre “Kiki” y “Vini”.


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