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Di Stéfano, el anuncio que enfureció a Bernabéu

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11.04.2026

A finales de 1962 ocurrió algo insólito en el mundo de la publicidad. Marisol cantaba con optimismo a los 14 años que la vida era una ‘Tómbola’. La ejemplar familia Cartwright (Bonanza) acaparaba las sobremesas de los hogares y la emigración vaciaba la España rural en los andenes.

El 16 de diciembre Di Stéfano sorprendió en los periódicos y en la TV con un audaz anuncio de medias a página completa. “Si yo fuera mujer, luciría medias Berkshire”, decía el astro, brazos en jarra, ataviado de cintura hacia arriba con la camiseta del Real Madrid; completaba la estampa unas sugerentes piernas de mujer con medias de la marca Berkshire. Una gran parte del país se escandalizó y la atrevida imagen dio la vuelta al mundo futbolístico.

Di Stéfano apareció en la prensa en lo que los expertos llamaron el primer anuncio viral de la publicidad española. “La mayoría se rasgaron las vestiduras, pero algunos supieron reconocer y aplaudir la genialidad de Roberto Arce y Jaime Potti, artífices del anuncio”, explicaba años después la revista de publicidad IPMark.

El anuncio había perturbado al madridismo, pero la sorpresa aumentó con el ‘spot’ televisivo. En el anuncio aparecía Di Stéfano corriendo con el balón mientras un periodista anunciaba: “El mejor futbolista del mundo nos va a hacer una importante declaración.” La 'Saeta rubia’ respondía: “¿Pues saben qué les digo? Que si yo fuera mi mujer luciría medias Berkshire”.

Santiago Bernabéu enfureció. El presidente tenía fama de atar en corto a sus estrellas y montó en cólera al ver la sagrada camiseta del Madrid compartiendo las piernas de una mujer. Sacrilegio. Di Stéfano no pensó que aquello podía generar revuelo y menos que podría afectar a su futuro.

El anuncio desapareció en tres días, el tiempo que necesitó Bernabéu para remover cielo y tierra y sacarlo de emisión. El astro argentino percibió 175.000 pesetas por el ‘spot’ y el presidente se enfadó por no haber sido consultado. Citó al jugador para pedirle explicaciones y exigió que frenara la campaña de inmediato y la devolución del dinero. Di Stéfano también tenía carácter y se negó. Ambos mantuvieron una conversación a grito pelado pero el presidente soltó la pasta.

El mundo de la publicidad fue cambiando, también lentamente la sociedad, y Di Stéfano recibiría otras propuestas de empresas publicitarias para usar su imagen que realzaban el carisma del mito junto a sus películas ‘Once pares de botas’ y ‘La Saeta rubia’.

Di Stéfano había llegado a Chamartín en 1953 con 27 años tras arrebatárselo al Barça. Ganó las cinco Copas de Europa y dos años después, con 36, empezaba a notar el desgaste. Desde aquel anuncio algo se había roto entre el crack y Bernabéu. Dos temporadas después del escándalo, en 1964, tras la derrota ante el Inter de Facchetti, Mazzola y Luis Suárez en la final de la Copa de Europa se vieron las consecuencias. Di Stéfano se puso la camiseta blanca por última vez.

El líder de la época más gloriosa del club aparecía el primero en la lista de bajas de Miguel Muñoz con el que ya había tenido duros encontronazos. El jugador pidió explicaciones a Bernabéu quien le ofreció quedarse como mánager con el mismo sueldo a sabiendas de que solo quería seguir de jugador.

Di Stéfano se fue ofendido, convencido de que aún podía ganar batallas en el césped. El mandatario dio órdenes expresas a su gerente de que el futbolista no entrase nunca más en el club “ni de botones”.

Entre Celtic y Milan, Di Stéfano eligió a su amigo Kubala que en su segundo año en el Espanyol era entrenador. El argentino se retiró de forma oficial con 40 años el 1 de mayo de 1966 en el Villamarín ante el Betis en Copa (4-0). Sus hijas mayores le reñían. “Papá, tu calvo y de pantalón corto, ¡qué vergüenza!”. Y contestaba con retintín. “¿Sí?, y de qué comemos y pagamos lo colegios”.

Años más tarde, el mito y el presidente, ya retirado en Santa Pola, volvieron a verse. Siendo entrenador del Elche, el periodista Rafael Marichalar le propuso ir a casa de Bernabéu de noche. Llamaron a la puerta y el viejo mandatario accedió a charlar durante horas, explicaba el periodista Manuel Jabois en ‘El País’ siguiendo el relato del fotoperiodista Raúl Cancio, presente en la escena. Éste explicó que al marcharse vieron en el embarcadero de la casa la barca con el nombre ‘La Saeta rubia’, un guiño por los buenos tiempos. Di Stéfano no volvería a Concha Espina hasta 1982 para tomar el mando de la ‘Quinta del Buitre’.

Sanchis, del Condal al Madrid yeyé y padre del central de la ‘Quinta’

Los tentáculos del Barça de los 50 llegaron hasta la localidad valenciana de Alberic para fichar a Manuel Sanchis Martínez (1938-2017). El club blaugrana decidió foguear al joven jugador en el CD Condal (1957-61), club que acababa de bajar de Primera División y volvía a recuperar su condición de filial. Sanchis estuvo cuatro temporadas en las que compartió vestuario con Biosca, Torrent, Eladio y Mora, entre otros muchos, jugando de medio y de defensa mostrando una apreciable proyección ofensiva. El Barça le dio la carta de libertad y fichó por el Valladolid en un intercambio con Zaldúa donde jugó tres temporadas hasta su traspaso, a los 26 años, al Real Madrid (1964-71). En Chamartín jugó casi 300 partidos con sus características medias bajadas y ganó cuatro Ligas, una Copa y la Copa de Europa en 1966 en el Real Madrid de los yeyé. Fue internacional en Inglaterra-66 marcando un gol a Suiza. Su hijo Manuel Sanchis Hontiyuelo fue uno de los integrantes de la ‘Quinta de Buitre’


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