Vecinos
Desde la apertura del gol norte en el Camp Nou he podido ir a los diferentes partidos que se han jugado. Y aunque cada día te toca un asiento diferente, al estar en la segunda gradería siempre tienes cerca vecinos del equipo rival, aunque detrás de una valla. Bien, no siempre ya que el día del Rayo Vallecano se podían contar con los dedos de una mano, y ayer con el Espanyol, los pericos brillaban por su ausencia, como ya ha ocurrido en los últimos años.
Los del Newcastle, ruidosos y provocadores, molestaban pese a que la goleada les fue apaciguando. Pero los más insoportables fueron los del Atlético de Madrid. En este caso, por motivos contrarios a los ingleses, se fueron creciendo y además de gritos racistas, insultos contra Catalunya y expresiones groseras no tenían reparos en tirar algunos pequeños objetos y botellas de agua hacia la zona de los aficionados culés.
Evidentemente que el resultado les animó aún más en su propósito, y pese a los esfuerzos del personal de seguridad, lo cierto es que es muy incómodo tener que soportar en la espalda a una afición rival que, además de ser maleducados, se acercan en algún momento a episodios violentos.
Al final esto no tiene nada que ver con el resultado ni con el partido, pero te reafirma en la sensación de que el mundo del fútbol necesitaría un ‘reset’ a fondo en muchos de sus aspectos.En fin, en la liga otro regalo del Real Madrid, sin quitar ningún mérito al partido del Girona, y la contundente victoria ante los vecinos de Cornellà empiezan a teñir esta liga de azulgrana.
