Si las paredes del Tartiere hablaran
En la primera parte se veía a un equipo sin alma”. Una expresión que acostumbra a sentar mal a los futbolistas o a los técnicos cuando se usa para catalogar una determinada actuación. Esta vez el que pronunció las palabras fue Iñaki Williams. Valverde habló sobre la “actitud competitiva” hasta en cuatro ocasiones en rueda de prensa. El capitán del Athletic añadió que los veteranos pegaron “cuatro gritos” en el descanso.
Ay si las paredes del vestuario del Carlos Tartiere hablaran... porque con las declaraciones posteriores tiende a rebajarse un poco el énfasis vivido, pero estas ya fueron lo suficientemente elocuentes. Hubiera sido interesante meter allí un micrófono como hizo ‘El Día Después’ con Benito Floro en su día.
Cualquier calificativo negativo sirve para describir el primer tiempo del Athletic. Pero no hay mejor ejemplo que lo realizado en el segundo para darse cuenta. No es que los bilbaínos la rompieran a base de fútbol en la reanudación, bastaba con muy poco para ganar al Real Oviedo. Tiraron de seriedad, de empuje, de corazón y de acierto y se anotaron los tres puntos.
Seis de seis y de mirar por el retrovisor, a hacer cuentas por Europa. La clasificación dice que los leones se encuentran a cuatro puntos del sexto y a tres del séptimo. Aunque da igual. Con el juego de la primera parte de ayer no llegarán a ningún lado. Lo positivo es que a un estado de confianza se puede llegar por muchos caminos, incluso a través del resultado, porque desde las victorias se construye mejor.
