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El Athletic y la canción de Ricky Martin

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15.02.2026

Lo bueno de la temporada del Athletic, si es que tiene algo positivo, es que no hace falta alertar sobre la peligrosidad de los partidos. Cualquier rival puede ser un gigante, básicamente porque el conjunto rojiblanco no se encuentra para demasiados dispendios. Toda victoria es a base de tenacidad y empuje. De eso le hará falta en Oviedo esta tarde. También necesitará fútbol, de lo que anda más escaso.

Hay un jugoso premio a las puertas. Ganar supondría ponerse a tiro de piedra de la séptima plaza, que puede otorgar Europa, y a cuatro puntos de una sexta que sí tiene premio asegurado. Es la paradoja de lo apretada que está la tabla. Que una semana estás hablando de la necesidad de alcanzar los 42 y que después de dos victorias seguidas estás haciendo cálculos para viajar por el viejo continente otra vez.

Pase lo que pase el próximo 4 de marzo en Anoeta, luego habrá dos meses por delante de competición. Ojalá que con una final en La Cartuja, pero si no es el caso, el Athletic no puede dejarse ir ni lamentarse por lo que no fue. Hay vida más allá de la Copa y una buena racha ahora en febrero, con un calendario propicio, relanzaría las aspiraciones bilbaínas en Liga.

Obligatorio, eso sí, será sacarse de la cabeza la cancioncita de Ricky Martin porque este Athletic lleva toda la campaña dando un pasito pa’lante y otro pasito pa’atrás. Se le ha metido hasta el tuétano la sintonía y no puede dejar de tararearla. Algo similar a lo que le sucede a Nico Williams con su pubalgia. De nuevo ha echado el freno.


© Mundo Deportivo