Con diez no se juega mejor que con once
El miércoles en el Camp Nou tuvimos una sensación de ‘déjà vu’. Cuartos de final de Champions League, partido en casa, Istvan Kovacs y un central expulsado antes del descanso. Se repitió la historia de hace dos temporadas ante el Paris Saint-Germain y el equipo azulgrana acusó el hecho de tener que jugar más de medio partido con un futbolista menos. De nuevo una decisión muy rigurosa perjudicó al Barça en Europa, en otra noche en la que las decisiones arbitrales casi siempre cayeron del lado del rival, como viene sucediendo en la Champions en las últimas temporadas. Al menos ahora desde el club ya no se consideran excusas e incluso han presentado una queja oficial ante la UEFA, algo que no hicieron tras caer en Milán, por ejemplo, con una actuación mucho más desafortunada del equipo arbitral y del reincidente Pol van Boekel desde la sala VAR.
Lo que está claro es que en el fútbol actual y al máximo nivel, quedarse con diez antes del descanso se paga muy caro. Ya no es como antes, cuando se decía aquello de que “con diez se juega mejor que con once”, frase que se le atribuye a Helenio Herrera aunque nunca quedó claro si realmente llegó a pronunciarla. El fútbol ha evolucionado mucho y, con el nivel actual de preparación física y trabajo táctico, jugar más de 45 minutos con un jugador menos ante uno de los grandes es prácticamente misión imposible. Se pudo comprobar ante el PSG en 2024 y se ha repetido la historia esta vez ante el Atlético de Madrid.
Celebro que ahora las decisiones arbitrales se consideren argumentos para explicar y justificar una derrota y ya no se cataloguen como excusas, pero para poder soñar con la remontada en Madrid el Barça debería dejar de analizar el arbitraje y centrarse en lo suyo. Porque se está hablando mucho de Kovacs y poco o nada de fútbol.
Si hay un equipo capaz de remontar el 0-2 el martes en el Metropolitano es este Barça. Pero hay que ser realistas: la empresa se antoja muy complicada y la baja de Cubarsí es especialmente relevante, ya que es el defensa más importante del equipo. La ausencia de Raphinha y las molestias de Pedri lo complican aún más, aunque el Barça tiene argumentos para soñar con la remontada, empezando por Lamine Yamal. Pero el hecho de tener al mejor del mundo provoca a veces lo mismo que pasaba con Messi: incluso el futbolista más determinante necesita que el resto rindan al máximo nivel y es peligroso esperar siempre que él solito decida los partidos.
Otro tema preocupante y del que se habla poco es del estado físico de la plantilla y el número de lesiones musculares. Según cuentan desde dentro del vestuario, es la temporada con más lesiones de los últimos 20 años y la preparación física, tan elogiada el curso pasado, vuelve a estar ahora en entredicho. Raphinha ya ha sufrido varias lesiones y alguna recaída esta temporada, y hay especial preocupación con Pedri. El hecho de que Flick lo cambiara en el descanso después de quedarse con diez y con el marcador en contra demuestra que su estado físico preocupa mucho y existe el temor de que detrás de esas molestias haya algo más. Y para poder aspirar a remontar el martes en Madrid es básico que el canario pueda jugar y lo haga en plenitud de condiciones. Porque sin Raphinha y sin Pedri ya hemos visto esta temporada que el Barça es otro equipo, mucho más vulnerable.
Y después está el tema de los goles encajados. De momento, en la actual edición de la Champions el Barça ha recibido goles en todos los partidos. Un dato preocupante que muestra una fragilidad defensiva muy peligrosa en Europa, otro factor que debería corregir para poder remontar, porque un gol del Atlético dejaría la eliminatoria prácticamente sentenciada. Pero mientras hay vida, hay esperanza.
