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En el barco de los optimistas

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11.04.2026

Estuve el miércoles en el Spotify Camp Nou en el Barça-Atlético y, como todos los aficionados, me fui triste por el resultado, pero no hundido. No se puede tirar todo por la borda por una derrota. Fue dolorosa, sí, y más al tratarse de la ida de unos cuartos de final de la Champions League. El 0-2 pone cuesta arriba el pase a la semifinal, pero fue excesivo por el juego y las ocasiones de los dos equipos. Hay que ser positivo.

El equipo no estuvo fino como en otros partidos. Le faltó capacidad de reacción, velocidad, llegó tarde a la presión... Se notó la carga de partidos en varios jugadores, como Pedri, que tuvo que ser cambiado al descanso, y se acusó la baja de una pieza fundamental como Raphinha, además de las de Bernal o De Jong. Hasta la de Christensen, pues a estas alturas todos suman. Pero incluso con uno menos, hay que valorar el pundonor de los jugadores.

Quedan 90 minutos, quizás más si hay prórroga, y puede pasar de todo. En Copa el Barça ya estuvo cerca de remontar un 4-0 con un partidazo y un 3-0 que se quedó corto, eso sí, en casa. Pero en el Metropolitano este mismo equipo de Hansi Flick también hizo milagros, como aquel 2-4 en la pasada Liga en un partido que perdía 2-0 en el 70’. Yo estoy en el barco de los optimistas y aceptamos más pasajeros.

De las polémicas arbitrales es mejor olvidarse porque es dar cabezazos contra una pared. La roja de Cubarsí no la van a retirar ni van a pitar el penalti de Pubill. Es preferible emplear esa energía en centrarse en el Espanyol. La Liga no está ganada y hay que sumar. Y más en un derbi con una rivalidad bonita y pasional que no tiene que perderse.


© Mundo Deportivo