Los principios y valores no son negociables |
John M. Keynes, leseferiano la mayor parte de su vida y luego arrepentido y vergonzante y padre de los subsidios, en su obra Teoría General de la Ocupación, el Interés y el Dinero, acuñó la expresión Animal Spirits (espíritus animales) para explicar, como la emoción influye más que la razón en el comportamiento humano, pudiéndose ponderar en términos de confianza, y que inclusive, en ocasiones, la emoción aplaza la vigencia de la ética y la moral.
Valiéndose de este término, Keynes explicó que, además, de la inestabilidad que produce la especulación en el mercado, hay otra inestabilidad que proviene de la naturaleza humana, y que deviene en que la conducta dependa más del deseo que de una probabilidad matemática o fáctica, o peor aún, que la conveniencia coyuntural se anteponga a los principios, los valores y las convicciones.
Es claro que la mayor parte de las decisiones que los seres humanos tomamos, cuyas consecuencias tan solo se conocen a futuro, son el resultado del influjo del Animal Spirits, que es el estímulo que impulsa a la acción desestimando el análisis previo de sus consecuencias cualitativas o cuantitativas multiplicadas por probabilidades, y este riesgo solo lo neutraliza la educación formativa que modera la conducta, pondera las emociones y refrena las pasiones.
Si bien la expresión en comento es aplicable al comportamiento de los consumidores en el mercado, está demostrado que en política también aplica, y que en Colombia la elección ilegal de Gustavo Petro, impulsada solapadamente por Juan Manuel Santos como resultado del perverso y mal llamado “Acuerdo de la Habana” y del señuelo de lograrse la paz, respondió al Animal........