Precisamos Centros de Desarrollo para el Fútbol

El miedo escénico y otras hierbas, Jorge Valdano escribió que el fútbol es un estado de ánimo. Y quizás hoy debamos añadir que también es un estado de conciencia. Porque mientras el juego se acelera, el pensamiento parece ir perdiendo terreno frente al músculo. Y el músculo, por sí solo, no entiende el juego: lo ejecuta, pero no lo interpreta.

Durante décadas, la evolución del futbolista ha estado asociada al perfeccionamiento condicional: más fuerte, más rápido, más resistente. La ciencia ha acompañado con datos irrefutables. Estudios contemporáneos en neurociencias del deporte muestran que el rendimiento físico puede optimizarse mediante cargas planificadas y estímulos específicos, que la fuerza y la velocidad tienen ventanas sensibles de desarrollo; Todo eso es cierto. Y es necesario.

Pero el juego —ese organismo vivo, impredecible— exige algo más que piernas educadas: exige cerebros entrenados.

Investigaciones en cognición deportiva señalan que los futbolistas expertos toman decisiones en milisegundos gracias a patrones perceptivos construidos durante años de exposición significativa al juego. La llamada anticipación conceptual no se........

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