La trampa del «Mínimo»: espejismo de los dos millones |
El anuncio fue rimbombante un incremento del 23%, el más alto en décadas, fijando el salario mínimo en 1.750.000 pesos, que sumados al auxilio de transporte rozan los 2 millones de pesos. Políticamente, es una bandera dorada; técnicamente, un salto al vacío que hoy tiene al decreto bajo la lupa del Consejo de Estado. Pero más allá de si la justicia decide que este aumento basado en el “salario vital” de la OIT es legal o si terminará alimentando una inflación voraz, hay una verdad incómoda que nos negamos a digerir: hemos perdido la brújula sobre qué significa realmente ganar un salario mínimo en este país.
Resulta indignante observar cómo se ha distorsionado el concepto de “mínimo”. Por definición, el Salario Mínimo, Vital y Móvil debería garantizar una vida digna —alimentación, salud y educación—, pero en la práctica es la base legal más baja de la pirámide. Si usted recibe 58.364 pesos por día de trabajo, usted está en el sótano de la escala salarial. No es........