Hasta caminar es peligroso
Doña Gloria murió arrollada por dos adolescentes en el barrio La Milagrosa de Medellín. La señora, de 70 años, salía de su clase de gimnasia cuando dos menores en una motocicleta a alta velocidad se la llevaron por delante mientras cruzaba la calle. Su muerte fue instantánea. La comunidad, enardecida, incendió la moto y golpeó fuertemente a los dos jóvenes infractores, ambos menores de quince años. Doña Gloria era una persona muy querida y reconocida en ese sector del oriente de la ciudad, por lo que el vecindario lamentó su deceso con profundas muestras de indignación.
Más o menos así lo leí en la prensa local hace un par de días, pero lo que le sucedió a Doña Gloria nos puede pasar a cualquiera de nosotros. Como lo he contado en múltiples ocasiones, me gusta caminar y, aunque a veces uso el autobús urbano, prefiero desplazarme a pie. Resulta que esta misma semana, en un cruce peatonal que siempre transito con cuidado y por la respectiva cebra, un motociclista se pasó el semáforo en rojo y casi me atropella. No contento con eso, me lanzó una serie de insultos por haberle «estorbado» en su maniobra. La verdad, quedé estupefacto. Otros transeúntes me miraron asombrados, como diciendo con la mirada: «Siquiera no lo........
