Cicatrices heredadas |
Aprovechando la ausencia de su hija y de su nieta, la tatarabuela le cercenó el clítoris a la niña. «Al volver a casa, encontró a su hija de apenas seis meses hinchada, sangrando e hirviendo por la fiebre. Cuando la revisó, su abuela -es decir, la tatarabuela de la menor- le había cercenado el clítoris a la bebé…». Este relato apareció en la prensa local (El Colombiano) el día 4 de mayo del año en curso. La verdad, jamás creí volver a escribir sobre el mismo tema. Lo digo porque hace varios años escribí, a manera de denuncia, acerca de la forma como a las mujeres de algunas tribus indígenas les cortan el clítoris y, en ocasiones, los labios menores y mayores, con el fin de impedir que sientan placer sexual. «Según las creencias ancestrales, las mujeres con clítoris son infieles, impuras, malas esposas, promiscuas; se ve mal que una mujer pueda sentir placer en medio del sexo, por eso se les despoja de lo que pueda permitírselo o experimentarlo». Lo peligroso de este procedimiento es que lo hacen con el filo de una piedra, con un cuchillo de cocina, con un pedazo de vidrio o con cualquier objeto cortopunzante, sin la más mínima higiene. Muchas de estas niñas mueren desangradas. Según informes periodísticos, en Pueblo Rico (Risaralda) mueren más niñas que niños; en una sola vereda nacieron diez niñas y murieron cinco.
Con mucho respeto,........