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Del discurso al poder: los diez desafíos del nuevo gobierno

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Terminó la campaña. Terminó la discusión sobre si el presidente electo podía o no posesionarse. Terminó la ceremonia de posesión. Los intentos de obtener medidas cautelares para suspender la investidura no prosperaron. La controversia seguramente continuará en los estrados judiciales, pero, más allá de todo esto, hay una realidad institucional incontrovertible: Abelardo De La Espriella ya es el Presidente de Colombia.

Hasta ayer podían discutirse discursos, promesas y estrategias de campaña. Desde hoy solo habrá un criterio de evaluación: los resultados.

Su discurso de posesión dejó, además, una ventaja y una obligación. La ventaja es que el nuevo Presidente no se limitó a fórmulas generales: anunció decisiones concretas en materia fiscal, económica, de seguridad e institucionalidad. La obligación es evidente: desde este momento esas palabras pueden medirse contra los hechos.

Gobernar es infinitamente más complejo que hacer campaña. La oposición encuentra explicaciones; el gobierno está obligado a producir soluciones. Ese será el verdadero examen del nuevo Presidente. 

Conocer y ordenar el Estado que recibe

El Presidente afirmó que su primer deber será “poner la casa en orden” y denunció graves irregularidades en el manejo de los recursos públicos durante la administración anterior.

La primera tarea debe ser una auditoría técnica, financiera, presupuestal y contractual que establezca con precisión la situación real de las finanzas públicas, la contratación estatal, las obligaciones adquiridas y los compromisos que recibe la nueva administración. Si existen hechos de corrupción, deberán documentarse y trasladarse a las autoridades competentes. Si existen desequilibrios fiscales, deberán cuantificarse. Gobernar exige partir de cifras y expedientes, no de impresiones.

Recuperar la economía y la confianza

El discurso confirmó una orientación económica clara: respaldo a la empresa privada, recuperación de la inversión, simplificación tributaria, fortalecimiento del sector de hidrocarburos y una política dirigida a devolverle confianza a quienes producen y generan empleo.

No existe política pública sostenible sin recursos. La reactivación económica, la generación de empleo, la estabilidad fiscal y el crecimiento serán el principal termómetro del gobierno. El Presidente prometió que invertir nuevamente en Colombia será una decisión segura y rentable. Ahora deberá demostrarlo con reglas estables, seguridad jurídica y resultados medibles.

También anunció el........

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