“El Libro de la Verdad”

El gobierno que inició el 7 de agosto de 2026 elaboró el “Libro de la Verdad”, con la idea, entre otras consideraciones que obran en su presentación, de que “No hay atajo técnico ni discurso político que reemplace el trabajo de conocer, con precisión y sin miedo, el Estado que estamos llamados a transformar”. En él se encuentran 82 casos, 23 de ellos en el «núcleo anticorrupción» y una puesta en escena que amerita una explicación. No todo lo que aparece en este documento constituye delito probado. Hay asuntos de diferente naturaleza: cuestionamientos, decisiones administrativas, políticas y ejecución presupuestal discutibles. Y hay además algunos hallazgos considerados de gravedad.

Entonces, no es posible presentar los 82 casos bajo la misma etiqueta. Contexto que puede aumentar el impacto mediático o puede restar seriedad al análisis de los 23 eventos más exigentes. Las políticas públicas, por más equivocadas que sean, no constituyen necesariamente casos de corrupción. Los diferentes hallazgos pueden justificar investigaciones, pero eso no permite anticipar responsabilidades. 

El Libro tiene valor precisamente porque obliga a documentar cómo recibió el Estado el nuevo Gobierno y porque varios de sus señalamientos merecen ser investigados hasta sus últimas consecuencias. Pero ese mismo valor exige transparencia sobre su construcción. En los 23 casos más delicados debe poder conocerse cuál es el hecho concreto, qué soporte documental existe, qué actuación fue puesta en conocimiento de las autoridades y quién responde técnicamente por cada conclusión.

La eficiencia en la investigación permitió, según lo revela el informe, defender el patrimonio público logrando la suspensión de contratos a través de la actuación de las autoridades competentes y formulando las denuncias pertinentes.

Hay además un asunto institucional que no debería perderse entre los titulares: la........

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