Miguel Quintana señala el problema estructural del Real Madrid |
La opinión editorial de Miguel Quintana en La Pizarra giró en torno al momento que atraviesa el Real Madrid tras el último partido ante Osasuna y al análisis profundo de una problemática que, según su visión, va mucho más allá del rendimiento individual de algunos futbolistas.
Quintana comenzó destacando la temporada de Víctor Muñoz, contextualizando su crecimiento desde aquella acción en Montjuic hasta su actual consolidación en la élite: “Todos le conocimos por aquella jugada en Montjuic que pudo empatar un Clásico, pero la verdadera irrupción en la élite de Víctor Muñoz la estamos viendo esta temporada con Osasuna”. Para el director de La Pizarra, su evolución es evidente y constante.
La explosión de Víctor Muñoz y el contraste con el Madrid
En su análisis, subrayó que “su nivel está creciendo exponencialmente según avanza el curso”, destacando su polivalencia y velocidad: “En izquierda, por dentro o por derecha, pero siempre a toda velocidad. Su fútbol es afilado”. Aunque matizó que todavía no traduce todo su desequilibrio en cifras, fue contundente al afirmar que “es imposible explicar muchas de las victorias del pujante Osasuna de Lisci sin recurrir a la figura del correcaminos de LaLiga”.
El sábado, recordó, volvió a ser decisivo ante el equipo al que llegó en 2021 y que aún posee el 50% de sus derechos. Para Quintana, su encaje en el Real Madrid sería inmediato: “En el Real Madrid podría estar siendo ya muy útil, sobre todo en partidos como el del sábado”. Sin embargo, añadió con ironía que “de estar en el conjunto blanco seguramente no hubiera jugado ni un minuto ante Osasuna”.
A partir de ahí, su foco se trasladó al partido del conjunto blanco y a la gestión de los cambios. Puso como ejemplo la entrada de Gonzalo García: “Sólo hay que ver como Gonzalo García entró en el minuto 75 a un partido que lo pedía desde el descanso y que probablemente tenía que haber jugado desde el inicio”.
Mbappé, las jerarquías y un club “completamente disfuncional”
Sobre Kylian Mbappé, fue claro al analizar su estado físico y su rendimiento reciente: “Mbappé no está bien. Y no estaba para jugar. No al menos todo el partido”. Añadió que “el francés viene arrastrando estos problemas ya un par de meses y no parecen estar mejorando”. Aunque reconoció que sus cifras siguen siendo positivas, señaló que “su rendimiento ha bajado muchísimo” y dejó una imagen muy gráfica: “El sábado, en muchas jugadas, fue el tercer central de Osasuna”.
Mbappé no está bien, no estaba para jugar, no al menos todo el partidoMiguel Quintana, en La Pizarra
Mbappé no está bien, no estaba para jugar, no al menos todo el partido
No obstante, Quintana quiso ir más allá del señalamiento individual. “Pero el problema para mí no fue de Mbappé. Ni siquiera fue de quien lo puso y no lo quitó”, explicó, advirtiendo que quedarse ahí sería “quedarse en la superficie y caer en la trampa de analizar desde lo deportivo cuestiones que hace tiempo dejaron de serlo”.
En su opinión, el trasfondo es estructural y afecta a la toma de decisiones desde hace tiempo: “Álvaro Arbeloa está jugando esta partida con las mismas cartas marcadas con las que antes jugó Ancelotti y Xabi Alonso”. Y remató con una reflexión demoledora: “Da igual lo que pida el partido, da igual lo que necesite el equipo, lo que importan de un tiempo a esta parte son las jerarquías de un club que se ha vuelto completamente disfuncional”.
El Real Madrid se ha vuelto completamente disfuncionalMiguel Quintana, en La Pizarra
El Real Madrid se ha vuelto completamente disfuncional
Para ilustrarlo, describió una jugada concreta en la gestión del equipo: “Sólo así se explica que veas que el equipo necesita el remate de Gonzalo pero le ubiques en banda derecha porque no puedes quitar a tu delantero y tienes que quitar a uno de tus medios, vaciando como consecuencia un centro del campo que acabó completamente desfigurado”.
Su conclusión fue directa y apuntó a la cúpula: “El Real Madrid puede mejorar como equipo, pero no podrá sanar completamente como club hasta que Florentino Pérez no vuelva a poner al escudo por encima de los futbolistas”.