Hechos, no bulos |
18 de abril 2026 - 03:09
Resulta casi fascinante, por lo audaz, que María Jesús Montero haya decidido desembarcar en la campaña andaluza con el grito como única partitura y el añadido bulo del copago sanitario como estandarte. Es una estrategia fallida que subestima la inteligencia de una tierra que ya no se deja tutelar por el miedo. Los andaluces hemos desarrollado una suerte de clarividencia política, un instinto refinado tras décadas de promesas incumplidas, que nos permite detectar la mentira antes incluso de que termine de ser pronunciada. El veredicto de la calle es que no te creemos, María Jesús; sabemos que mientes y, simplemente, aquí ya no cuela. Esa insistencia en agitar el fantasma de un copago inexistente, negado por activa y por pasiva por la gestión serena de Juanma Moreno, choca frontalmente con la realidad de un presupuesto de 16.266 millones de euros, un 45% más elevado que el que ella misma administró. Mientras Montero llega con la estridencia de quien se sabe de paso, manteniendo su acta de diputada en Madrid como si fuera un salvoconducto para huir tras el 17 de mayo, los andaluces observan los datos con la calma de quien ha comparado dos épocas. Ella fue la arquitecta de una sanidad en mínimos, con el gasto por habitante más bajo de España, apenas 1.000 euros, mientras hoy esa inversión ha subido a los 1.600 euros. El contraste no es una opinión política, es una evidencia contable innegable. Frente a la “administración paralela”, los contratos bajo sospecha, el despido de 7700 profesionales y las condenas por cesión ilegal que marcaron su etapa, la gestión de Moreno ha aportado una eficacia libre de máculas judiciales. Es esa integridad la que ha provocado una desbandada de más de 250.000 votantes tradicionales del PSOE hacia el modelo actual; andaluces que han preferido el sosiego de un crecimiento económico del 2,8% al ruido de una candidata que parece haber olvidado que ya no manda sobre una población sumisa. El electorado andaluz es hoy el más clarividente de España: distingue el temple del nerviosismo. El 17 de mayo, Montero descubrirá que el grito es el último refugio de quien ya no tiene argumentos reales que ofrecer. La mentira no tiene espacio en una tierra que ha decidido ser motor de España y que sabe, perfectamente, quién la hizo retroceder y quién la está haciendo avanzar con hechos, no con bulos.
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