Las mochilas de María Jesús |
29 de marzo 2026 - 03:08
Es buena candidata María Jesús Montero. Mucho mejor que los dos hombres y la mujer que aspiraron, sin éxito, a derrotar a la derecha en las tres elecciones autonómicas inmediatamente anteriores (Extremadura, Aragón y Castilla y León). No hay color.
Pero viene con mucho lastre. El fundamental, que es la más leal colaboradora de Pedro Sánchez. Su número dos en el Gobierno y su número dos en el partido (honrada, no como otros ex números dos que andan por los juzgados). Gran parte de los electores andaluces que rechazan a Sánchez se verán tentados, seguramente, de castigarla a ella a la primera ocasión, que es precisamente ahora. No van a esperar a las elecciones generales para descargar su tirria antisanchista.
Luego está su trabajo como vicepresidenta y ministra de Hacienda incapaz de cumplir su primera obligación (Presupuestos). Aunque ha aplazado la concesión del IRPF a Cataluña, ha diseñado un sistema de financiación autonómica señalado por el adjetivo “singular” que la condena a ella ante la opinión pública andaluza (singular, especial, exigida por los independentistas). Toda la política de alianzas con Puigdemont u Otegi, la amnistía, las traiciones de Sánchez a sus compromisos y a la ideología socialdemócrata han sido respaldadas y defendidas por MJ Montero, como es natural, y la gente la considera corresponsable de ellas al máximo nivel, como también es natural. Más la convivencia con la corrupción...
Y antes estuvo su trabajo como consejera de Salud y de Hacienda de la Junta de Andalucía. Otra pesada mochila. Se propone centrar mucho su campaña en el estado de la sanidad andaluza que, si lo miramos fríamente, no es peor que cuando ella la gestionaba (salvo el grave problema de los cribados). Los conciertos con el sector privado no pueden ser convenientes y buenos cuando ella los firmaba como consejera de Salud y malos e indicativos del desmantelamiento de lo público cuando los firma Antonio Sanz. El Gobierno andaluz acaba de suscribir con todos los sindicatos un pacto para impulsar la carrera profesional y mejorar las condiciones de trabajo de 120.000 empleados sanitarios y los sindicalistas no paran de alabar el acuerdo. Como consejera de Hacienda, en su tiempo, promovió una resolución del Parlamento de Andalucía sobre la financiación autonómica radicalmente contraria a la que ha perpetrado en Madrid.
Última mochila: el PSOE-A languidece. Un ejército desarmado y deprimido.
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