Conspiración
03 de junio 2026 - 03:07
En sus extraordinarias memorias, Nadezhda Mandelstam cuenta la historia del último jurista libre –es decir, honesto, es decir, no sometido al poder– que quedaba en Moscú en los años de Stalin. En 1934, cuando detuvieron al marido de Nadezhda, el gran Ósip Mandelstam, por haber recitado ante nueve personas un poema contra Stalin (una de esas nueve personas corrió enseguida a delatarlo a la policía), Nadezhda fue a buscar a ese abogado, la única persona en Moscú que podía ayudarla. Pero el abogado la escuchó meneando la cabeza. No había nada que hacer. Era imposible defender a un detenido por un delito como el que había........
