Una España culta y popular |
15 de junio 2026 - 03:09
Los ilustrados del siglo XVIII proporcionaron una buena gama de beneficios a la convivencia española, pero también impusieron, al escindir la cultura de manera drástica, prejuicios que han perdurado hasta tiempos recientes. Fijaron una línea divisoria que excluía a todas las manifestaciones populares que no respondían a sus exigentes criterios. Así, fueron desterrados del bando del buen gusto, sainetes, tonadillas y romances, el cante flamenco (y el gitanismo que lo complementaba) y, como compendio de todos esos malos hábitos, las corridas de toros, con su corte de señoritos, majos y plebeyos. Se comprende que este sistema de exclusiones funcionara un cierto tiempo. Pero........