“Que muera el enfermo”… |
…Esa frase lapidaria y maldita no pertenece a un ser humano; pertenece a una criatura vaciada de toda consciencia, degradada a su estado más ruin y primitivo.
No hay metáfora capaz de suavizar el horror de ver una ambulancia frenada por un grupo de energúmenos en un video que circula en redes sociales. En la grabación, una persona cuestiona a los bloqueadores, pidiéndoles que “ayuden” porque se trata de una ambulancia. Entonces, como si se tratara de un disparo a quemarropa, salta la voz de la bestia: “Que muera el enfermo si tiene que morir, claro, estamos en bloqueo”.
El sujeto que escupió esas palabras frente a la cámara, con una frialdad que estremece el cuerpo, no sintió el menor remordimiento ni el más mínimo destello de piedad ante la agonía ajena. Su voz es la personificación de la miseria humana en su máxima expresión.
Cuando la inminencia de la muerte se convierte en un simple daño colateral para una consigna callejera, la política se termina por completo. Lo que queda es la barbarie pura, el salvajismo expuesto y celebrado en plena carretera nacional.
¿Cómo se explica esta espantosa involución desde la antropología, la psicología o la zoología? No hay ciencia ni tratado académico que pueda justificar semejante podredumbre moral, pero sí existe una explicación histórica para este adiestramiento masivo.
Durante catorce años y más, el país fue sometido a una inoculación sistemática de odio, resentimiento social y división racial bajo el mandato directo de Evo Morales Ayma.
Él es el autor intelectual, el arquitecto de todo este descalabro social y cultural que hoy desangra a la nación.
A sus “movimientos sociales” no se los educó para progresar, para integrarse o para construir un país; se los adiestró minuciosamente para embestir, para odiar al prójimo y para destruir la institucionalidad.
Morales sembró la discordia como política de Estado, convirtiendo el resentimiento en el combustible de su permanencia en el poder. Lo que hoy presenciamos en las........