El empate y la profecía del camino claro

El indudable retroceso de la cantidad de bloqueos de ruta no calma la desesperación de los cientos de miles -los más pobres y abandonados- que sufren las dentelladas de hambre y angustia que significa el no poder trabajar, ganar el sustento diario y conseguir el mínimo ingreso para sobrevivir.

Si la tendencia de los últimos días no cambia, el empate se consolidará el empate que está vigente. Todos intentarán salvar la cara y el país se ha hundido un poco más. Se revive la sensación térmica que nos dejaron los dos (¿tres?) últimos años del régimen del MAS: crispación, insatisfacción e incertidumbre como humor colectivo de base y el retorno intermitente de choques y escaramuzas.

El tipo de transacción al que nos encaminamos es un respiro deleznable, seguido de nueva acumulación de reclamos y protestas.

Esto, en la superficie porque por debajo, las ganas y necesidad de ganar de los contendientes aumentan a cada paso. Morales Ayma, que terminó sucumbiendo a la tentación de intentar mostrarse como el incitador y estratega en jefe, no puede retroceder y teme que su última actuación desencadene un nuevo y duro problema legal, bajo acusación de haber protagonizado una revuelta armada para derrocar al Gobierno, causando muertes, heridos,........

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