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Al filo de la navaja

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10.05.2026

Quizá la expresión que sirve de título a este breve artículo ejemplifique de mejor manera la profundidad de la disyuntiva política que enfrenta el país. Un momento en que nos sobrepasa la angustia de la transición y la búsqueda agobiante de un punto de inflexión, en la que se enfrentan el pasado y el futuro y que, a su vez, contrapone dos visiones de Estado: una localizada en los ancestrales anaqueles en que el masismo pretendía fundar un Estado, y otra en la avasalladora modernidad tardía que nos envuelve. Bolivia se encuentra, pues, “al filo de la navaja”.

Debemos decidir si reposicionamos los sujetos históricos del populismo, o centramos el poder del Estado y el diseño de sociedad en el ciudadano de la modernidad. Debemos decidir nuevos mecanismos de participación ciudadana, nuevas formas de representación, una nueva institucionalidad democrática donde el ciudadano es el protagonista y artífice de su destino.

El conflicto actual, con toda su profundidad y complejidad, es un dilema al exterior del Estado. Es una disputa entre dos modelos de Estado y de sociedad, y dos formas de administrar el desarrollo del país. No se trata de que las fuerzas “populares” entraron en conflicto con las “fuerzas ciudadano-democráticas”; se trata de la contradicción de dos modelos de Estado y sociedad totalmente diferenciados.

Si Rodrigo Paz logra doblegar las poderosas fuerzas de la tradición popular/populista y desplegar la idea de nación que posee, habrá logrado un salto cualitativo, una verdadera revolución democrático-ciudadana.

La historia de Bolivia nos revela que la transición de una forma específica de organización estatal se experimenta siempre como una sucesión de........

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