Pronosticando la gobernabilidad del país

El paro del transporte en La Paz y El Alto duró menos de dos días. Fue resuelto por parte del gabinete ministerial, encabezada por el hábil ministro de Gobierno. En horas pasamos de la incertidumbre del paro absoluto a su desactivación plena.

El fin de semana antepasado, sin embargo, la tensión se reanudó por la gasolina de mala calidad que aún se expende. Ante una pregunta periodística el Domingo de Ramos, el presidente Paz no dio por cerrado el tema, una señal de que no termina la desgastante gestión de ese entuerto. Después debió quemar con demora el primer fusible: el presidente de YPFB.

En los días previos, los ministros de Economía y de Hidrocarburos visitaron un ampliado de la Federación Campesina Túpac Katari del departamento de La Paz. El reclamo por el daño que la gasolina ha causado en los vehículos se turnaba con la hostilidad a los ministros. Ellos la capearon, pero seguro fue un espectáculo ingrato; sufrieron chiflidos de despedida.

El ministro de Economía debió ensayar, además, el canje de billetes al vuelo. Más de una dirigente se acercó al proscenio aduciendo la desconfianza originada en las medidas del Gobierno a raíz del dinero sustraído en el accidente aéreo de hace unas semanas.

El 11 de abril, además, tendrá lugar un cabildo en El Alto. El senador Nilton Condori, profesor aymara y epígono de Felipe Quispe, intentará que prenda su consigna de la rebaja de sueldos de los parlamentarios. A juzgar por la multiplicación de apoyos, esa simplificadora consigna, preñada de antipolítica, gana resonancia. La Federación Túpac Katari será parte del cabildo y quizás la misma COB.

Por otra parte, el ¿depuesto? candidato a gobernador de La Paz, René Yahuasi, rindió tributo a la Túpac Katari y a las Bartolinas. En las arengas del senador Condori, de Yahuasi y de los dirigentes de la Túpac persiste la reivindicación identitaria, la detracción de los ricos y la impugnación del carácter de clase del Gobierno.

Ese electorado busca una renovada representación política y Edmand Lara parece no ser ya su adonis. Mientras, Leonardo Loza en Cochabamba enarbola la bandera evista, aunque su poder esté disminuido. Y la exclusión –con golpe bajo el cinturón– de Yahuasi de la segunda vuelta por la gobernación paceña promete una tempestad andina.

En las elecciones autonómicas, el plan del Gobierno sucumbió en plazas significativas. El expresidente Jaime Paz resumió el día de las elecciones el reconducido talante del régimen: las autoridades electas deben alinearse con la unidad nacional. El presidente fue aún más explícito que su padre, al pedirles que no entraran en la disputa política y más bien se dedicaran a coordinar proyectos con el Ejecutivo.

Ambas alocuciones indican que los ganadores relevantes no son los candidatos del Gobierno. No habría necesidad de esos llamados a la buena conducta si los vencedores no fueran los contrarios.

El presidente Paz anunció la semana pasada varios proyectos de ley en materia económica. Reveló que serían compartidos con los interesados y sujetos a una discusión abierta. Hasta ahora no se sabe, empero, cómo armará la mayoría parlamentaria para su aprobación.

Por los problemas del Gobierno y las animadversiones recíprocas, la bancada de Tuto Quiroga no tiene incentivos para una secuela del Pacto por la Democracia. Más bien lo contrario: el diagnóstico y los deseos implícitos de Tuto son sombríos para el presidente.

Por su lado, la bancada de Alianza Unidad es más compacta que el PDC o Libre, pero falta hacer números: cuántos son del saliente gobernador Camacho, cuántos de Unidad Nacional y cuántos, librepensantes. Entre estos ya está Nilton Condori. Y sospecho que Juan del Granado, Cecilia Requena o Carlos Alarcón no son adeptos del centralismo democrático en cualquier circunstancia.

Por si este listado fuera insuficiente, el Gobierno no ha tocado formalmente las puertas del FMI. El país debe contar con recursos para una transición hasta superar el declive energético y la ausencia de inversiones que le reporten ingresos; por ejemplo, en minería.

Después del abnegado pago de los cupones de los bonos soberanos, las reservas están exhaustas otra vez: poco más de 80 millones de dólares en efectivo. El presidente del Banco Central no oculta sus ansias de que una parte del oro sea monetizada. Las severas restricciones financieras delatan las noches de insomnio de las autoridades del ramo.

Encima, la guerra de Irán hace papilla la baja de la subvención de hidrocarburos decretada en enero. Según Francesco Zaratti, el precio de la gasolina reajustado en Chile por causa del bombardeo en el Medio Oriente equivale a 12,50 bolivianos por litro.

En breve tiempo, el país estará ante el dilema político de reincidir en las emisiones monetarias o en nuevos incrementos del valor de la gasolina y el diésel. La inflación no es asunto superado en ese concierto. Y el Gobierno no acierta a organizar la comunicación oficial al grado de que frecuentemente nadie interviene a su nombre durante los conflictos.

Dígame entonces usted cómo pronostica la gobernabilidad del país.


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