“La ciudad que vemos y la ciudad que queremos” |
Antes de continuar con esta nota quiero dejar bien claro que no soy político. Hace 55 años lo fui, durante la gestión del Dr. Víctor Paz Estenssoro, con quien tuve el honor de compartir momentos que marcaron mi vida. Cuando tuvo la oportunidad de venir a Cochabamba, permaneció gran parte del tiempo en mi casa, y puse a su disposición mi vehículo Mercedes Benz. Durante su exilio lo visité en Buenos Aires, Lima y Norteamérica, y también estuve con él en sus últimos días en Tarija, donde compartimos recuerdos y hasta unos duraznos que me invitó.
Hago esta aclaración para desvirtuar cualquier comentario malintencionado. No hablo desde la política, sino desde el derecho que otorgan los años y la experiencia. A mis 91 años, y tras haber conocido varias ciudades del mundo gracias a mi trabajo en aeronáutica, he podido observar grandes diferencias en el cuidado urbano, el orden del tráfico y la preservación de espacios públicos en América Latina.
Si tomamos como ejemplo a La Paz, veremos que el tráfico es caótico y que existen pocos lugares donde el paceño pueda sentarse a disfrutar de su ciudad, salvo zonas como Calacoto. El resto muestra barrios deteriorados por una planificación deficiente. Su actual alcalde ya demostró incapacidad cuando fue Ministro de Obras Públicas, etapa en la que casi llevó al colapso a Boliviana de Aviación (BoA), institución que conozco bien por mi trayectoria profesional.
En Santa Cruz de la Sierra, que debería lucir como una ciudad jardín con calles amplias y ordenadas, encontramos vías destrozadas, aceras descuidadas y, en muchos sectores, acumulación de basura. Su sistema de alcantarillado resulta obsoleto, y basta una lluvia ligera para que varias calles se inunden, generando caos vehicular.
Por todo lo mencionado, considero que los cochabambinos debemos reflexionar antes de emitir nuestro voto. Basta recorrer la ciudad y compararla con otras capitales para notar diferencias significativas. Los túneles y puentes no son ningún misterio comparable con las pirámides de Egipto; son obras de gestión municipal. Muchas de ellas corresponden a la administración del alcalde Manfred Reyes Villa, quien incluso en el exilio manifestó preocupación por su ciudad. Durante su permanencia en la Alcaldía impulsó proyectos que hoy permiten catalogar a Cochabamba como “Ciudad Jardín”.
Recientemente, funcionarios de Norteamérica destacaron el orden y la abundancia de flores en Cochabamba. Además, en México, el alcalde Reyes Villa recibió un reconocimiento internacional en un evento organizado por Red Gobierno y el Instituto Mejores Gobernantes, donde el municipio fue incluido en la lista de los 50 Municipios Emergentes de Latinoamérica y el Caribe, un logro que resalta el avance y la gestión de la ciudad en la región.
No escribo estas líneas como político, sino como ciudadano que ha visto el mundo y que desea para su ciudad progreso. Las ciudades no progresan por casualidad ni por discursos improvisados, sino por planificación, continuidad y capacidad de gestión. Cochabamba ha mostrado avances visibles que pueden comprobarse caminando por sus avenidas, plazas y barrios. Por eso, más que dejarnos llevar por comentarios o pasiones momentáneas, corresponde analizar con serenidad lo que se ha hecho y decidir pensando en el futuro de nuestros hijos y nietos. La historia demuestra que cuando una ciudad elige con responsabilidad, los frutos se reflejan en calidad de vida, orden y orgullo ciudadano.