Cerimedo, la crisis y la responsabilidad de la Asamblea: Bolivia no puede quedarse sin Estado

Bolivia atraviesa una tormenta que ya no puede tratarse como una suma de problemas aislados. La escasez de diésel, la falta de dólares, la depreciación del boliviano, la inflación, la tensión entre el Ejecutivo y la Asamblea Legislativa (ALP) y el escándalo de Fernando Cerimedo comienzan a formar un mismo problema: la pérdida de confianza en la capacidad del Estado para gobernar la crisis.

El caso Cerimedo debe investigarse hasta las últimas consecuencias, pero sin convertir una investigación penal en un juicio político basado en denuncias. Paz reconoció que fue asesor de campaña y colaboró al inicio del Gobierno, aunque negó contrato o representación oficial. La pregunta de la ALP no es si es culpable —eso corresponde a la Justicia—, sino qué acceso tuvo al Estado y si hubo uso de recursos o información pública en beneficio de intereses particulares.

La gravedad aumentó porque la Fiscalía abrió una tercera línea por presuntos vínculos con narcotráfico, tras las investigaciones por tentativa de feminicidio y enriquecimiento ilícito: son acusaciones en investigación, no hechos probados, pero si involucraran a funcionarios públicos el problema adquiriría otra dimensión. La ALP no puede mirar hacia otro lado ni usar el escándalo como revancha política: debe ser garante de que la verdad salga a la luz.

Bolivia necesita recuperar la confianza internacional en un momento delicado: el acuerdo técnico con el FMI por unos 1.900 millones de dólares sigue pendiente de pasos institucionales, además de paquetes comprometidos del BID (hasta 4.500........

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