El síndrome de Estocolmo en nuestra relación con Chile |
El síndrome de Estocolmo es el fenómeno por el cual una persona que ha sido raptada llega a querer amistarse con su captor, aparentemente contra toda lógica. Eso sucede porque la persona secuestrada no encuentra otra salida a su situación y opta, ante la presión psicológica extrema de su aislamiento, por dar la razón a aquel que lo ha secuestrado, incluso hasta llegar a asociarse con el mismo.
En nuestra relación con Chile pasa algo similar. Nos empeñamos en amistarnos con el que nos enclaustró arrebatándonos nuestro litoral. O sea, precisamente lo contrario de lo que naturalmente se tendría que esperar: una lucha denodada para revertir nuestro enclaustramiento, una lucha que debería guardar relación con magnitud de la inmensa pérdida que experimentamos.
En el caso de nuestra relación con Chile, la percepción o creencia de que es imposible terminar con nuestro enclaustramiento, combinado con una relación hostil, desgastante y enervante, hace que prefiramos amistarnos, aunque eso signifique que tengamos que resignarnos a que nuestro enclaustramiento continúe indefinidamente.
Peor aún, para justificar esa amistad creemos que la misma no significa renunciar a nuestra reivindicación marítima.
La realidad es que Chile jamás nos entregaría una salida soberana al mar por amistad. Sólo lo........